En concreto, se trata de una perra llamada Hela, que forma parte del cuerpo de Detectores de Narcóticos de la Policía Federal Argentina y que recientemente se ha jubilado tras prestar servicios en la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná. A las 15 horas, el Presidente y Karina Milei la recibirán en el Salón Blanco para rendir homenaje a su labor.
Esta reunión, aunque no es la más trascendental del día, tiene su relevancia. Previo a este encuentro, Milei presidirá una reunión de Gabinete, se reunirá con representantes de DayOne Data y tendrá una audiencia con ejecutivos de Tesla. En pocas horas, la agenda presidencial abarcará temas que van desde el Presupuesto 2027 y Malvinas hasta la inteligencia artificial, los automóviles eléctricos y, por supuesto, una perra detectora de drogas. Esta última no es un dato irrelevante.
Los perros han tenido un papel particular en la vida política y personal de Milei. Antes de ocupar la Casa Rosada, él ya tenía a Conan y posteriormente a mastines ingleses que han sido presentados como sus “hijos de cuatro patas”. Los animales, que llevan los nombres de economistas que el Presidente admira, han aparecido en entrevistas, perfiles periodísticos y en algunas de las discusiones más inusuales sobre su figura.
Cabe destacar que Hela no será la primera perra que accede a Balcarce 50 durante la gestión del actual presidente. Desde 2024, Thor, un Boyero de Berna de Karina Milei, se ha convertido en una especie de mascota no oficial de la Casa Rosada. Fue presentado como un “nuevo integrante del equipo” por Manuel Adorni y ha explorado el Patio de las Palmeras junto al Presidente. Thor, además, suele acompañar a Karina en su despacho del ala presidencial. En junio, Karina incluso lo paseó por los patios y tuvo la oportunidad de saludar a estudiantes y familias que visitaban la sede gubernamental. En la Casa Rosada libertaria, los perros ya no son solo visitantes temporales.
Por lo tanto, la reunión con Hela representa una continuidad. Aunque Milei ha cambiado de roles, los perros han permanecido a su lado incluso antes de iniciar su carrera política.
La política argentina ha tenido una larga historia de animales asociados a los presidentes. Desde los perros de Juan Domingo Perón hasta Balcarce, el perro que Mauricio Macri alguna vez presentó como “el perro del PRO”, las mascotas han encontrado un lugar en la comunicación política. Hela pertenece a una categoría distinta: no es una mascota presidencial ni un instrumento de campaña, sino una agente canina del Estado que se retira.
Quizás por esta razón, la escena es aún más peculiar. A las tres de la tarde, en uno de los salones más formales de la Casa Rosada, el Presidente recibirá a una integrante de la Policía Federal que no podrá hablarle sobre seguridad, narcotráfico ni sobre su trayectoria en las fronteras.







