Durante su presentación, que se extendió por más de 40 minutos en la Casa Rosada, Ades trazó un escenario de cambio global que podría resultar favorable para Argentina. En un diálogo posterior, nos comentó que el gobierno de Milei atraviesa la etapa “más difícil” de su plan económico. También advirtió la existencia de inversores que muestran reticencias a apostar por el país y definió el proceso de dolarización como “significativa”, a la vez que subrayó que el swap acordado con Estados Unidos tiene el potencial de sostener el esquema cambiario hasta 2027.
Sobre su análisis del reciente encuentro con el Gabinete, Ades refirió que a nivel global se evidenció un quiebre a partir de 2022, lo que representa un cambio de régimen que puede ofrecer oportunidades económicas. “Si supiste aprovechar esos cambios en el momento adecuado, podrías haber ganado mucho dinero”, indicó. Explicó que este fenómeno se traduce en tres aspectos económicos clave: el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años, el incremento del precio del barril de petróleo, que pasó de 60 a 100 dólares, y el alza en el gasto en defensa. Esto genera que Estados Unidos, así como Europa y China, se vuelvan más activos en la producción de chips, en el ámbito de la defensa y en la explotación energética.
Al ser interrogado sobre la situación de Argentina en medio de este cambio, Ades destacó que el país está estratégicamente posicionado para satisfacer necesidades que antes dependían de Rusia e Irán, refiriéndose a sectores como la energía, la minería, los metales y los alimentos. Afirmó que Argentina es más resiliente que en 2018, gracias a un presupuesto que mostra un pequeño superávit, además de una cuenta corriente que se mantiene cerca del equilibrio. “No necesitamos ahorro externo para financiar la economía ni al sector público”, enfatizó.
En relación a la reacción del gabinete a su análisis, Ades comentó que hubo comentarios de refuerzo entre los presentes. Señaló: “No está claro cómo se resuelve el déficit fiscal en Estados Unidos”. Citó la afirmación de un colega que ha dicho que “salimos creciendo”, así como la declaración de un ex presidente estadounidense que consideraba la posibilidad de “inflar un poquito y licuar deuda”. A este respecto, Ades argumentó que licuar deuda en Estados Unidos es un desafío complicado, dado que no todo el control está concentrado en una única figura en la Reserva Federal, y que muchos están comprometidos con la independencia del organismo. A su juicio, dejar que corra la inflación es poco probable, y la deuda presenta un perfil relativamente corto, lo que podría generar tensiones inesperadas.
Cuando se abordó el tema del riesgo país, que recientemente superó los 600 puntos, Ades lo relacionó con factores globales que han impactado la percepción de riesgo de Argentina. Por un lado, el aumento de los rendimientos del Tesoro estadounidense ha tenido un efecto negativo, y por otro, la probabilidad atribuida a un triunfo de la oposición en las próximas elecciones ha influido en el aumento del riesgo país. Al mencionar la evolución del riesgo país, comparó su situación actual con el inicio de la gestión de Milei, cuando alcanzó los 2.500 puntos, subrayando que, a partir de diversos factores recientes como el resultado electoral en Brasil, ha habido una notable mejora en la percepción del riesgo.
Consultado sobre si el proceso de estabilización se ha completado, Ades dijo que la primera fase, que consistía en reducir la inflación del 200% a un nivel del 30% anual, ha concluido. No obstante, advirtió que la transición hacia un índice inflacionario más bajo, en torno al 2,5% o 3% anual, plantea una mayor complejidad y requerirá más tiempo. Al referirse a proyecciones económicas, comentó que JP Morgan ha anticipado una posible recesión para el tercer trimestre, pero que, desde su perspectiva, no percibe el ambiente actual como uno de crisis. Subrayó que sectores de la economía continúan mostrando actividad, a diferencia de lo que se esperaría en una recesión caracterizada por un estancamiento general.
En cuanto a la caída acumulada de la inversión en el último año, Ades admitió que el parate en la construcción tiene un peso significativo, aunque no encontró una explicación clara para esta situación, mencionando en general que Argentina ha experimentado un período prolongado de subinversión. Al ser interrogado sobre si esta reticencia se debe a desconfianza, Ades mencionó que se observa una cautela entre los inversores, quienes han sido escépticos ante la idea de que Argentina es un “país nuevo”, haciendo referencia a experiencias pasadas que no resultaron exitosas en la historia reciente del país.
Sobre la perspectiva de los pagos de deuda que se acercan en 2027, Ades expresó que existe optimismo sobre la capacidad de Argentina para cumplir con esos compromisos, dado que habrá fondos asegurados para cubrir los cupones de los bonos a partir del momento en que la situación se vuelva más complicada. En este sentido, destacó la importancia de los swaps con China y Estados Unidos, cuyos usos han generado incertidumbre en el pasado, pero que hoy están activados.
Respecto a la anticipación de la dolarización, explicó que segmentos importantes de la economía ya han realizado transacciones en dólares. “No es que todo el mundo esté inundado de pesos y vayan a empapelar; ya se ha producido una transformación considerable”, observó. Aunque reconoció que aún hay espacio para que más ahorros se conviertan a dólares, enfatizó que la mayor parte ya se ha movido en esa dirección.
Por otro lado, al ser cuestionado sobre el cambio de discurso del Gobierno respecto a los pagos en dólares, que pasó de garantizar su cobertura hasta las elecciones a hablar de una “bazooka” de dólares, Ades comentó que tal variabilidad es natural en un contexto de incertidumbre, especialmente teniendo en cuenta el reciente aumento del riesgo país y la significativa venta de dólares. “Este año la Bolsa ha caído un 25% y el riesgo país ha aumentado 200 puntos en el último mes y medio”, agregó.
Sobre las implicancias de una posible victoria de Bolsonaro en Brasil, sostuvo que podría ser muy positiva para Argentina, ya que minimizaría la competencia por el apoyo de los Estados Unidos entre ambos líderes. En su visión, es fundamental que la región mantenga un sentido de alineación entre los países sudamericanos y Estados Unidos.
Finalmente, en relación con el futuro del Mercosur, Ades aclaró que se están realizando esfuerzos para convertirlo en un área más de libre comercio, permitiendo que los países negocien sus propios tratados incluso si no cuentan con el consentimiento de otros miembros. Subrayó que ha habido avances significativos en esta dirección. A la hora de anticipar el valor del dólar en el año 2027, indicó que se pueden esperar presiones cambiarias debido al contexto electoral. Sin embargo, confía en que el crecimiento previsto en las exportaciones y en las inversiones provenientes del esfuerzo por alcanzar un RIGI de 4.000 millones de dólares el año próximo permitirá mantener una banda cambiaria estable, sustentada por el apoyo del Banco Central y el swap con Estados Unidos.
Ades concluyó su análisis afirmando que el futuro de la financiación internacional de Argentina dependerá de los costos financieros asociados a la deuda. En este sentido, mencionó que el bono a 30 años tiene un rendimiento del 5,3%, mientras que el riesgo país marca tasas en el 6%. Con esto en perspectiva, afirmó que la posibilidad de acceder a financiación a niveles sostenibles es remota, señalando que en ese contexto, el país tendría que buscar garantías multilaterales para asegurar su acceso a los mercados de capital.







