—¿Cómo describiría actualmente la función de Coelsa en el sistema financiero?
—Actuamos como una infraestructura crítica que interconecta todo el ecosistema. No concebimos ni un segundo sin operar. Unimos bancos, billeteras virtuales (PSP), adquirentes y al regulador. En la actualidad, gestionamos más de 350 millones de cuentas y 28 millones de personas utilizan transferencias de manera cotidiana. De promedio, cada usuario realiza 17 transferencias al mes. Hemos pasado de procesar 70.000 transferencias mensuales a finales de 2021, a un promedio de 7 millones diarias, alcanzando picos de 10 millones y fines de semana récord con 100 millones de operaciones.
—¿Refleja el bimonetarismo promovido por el Gobierno un mayor uso de dólares digitales?
—Desde mi perspectiva en la economía digital, lo que observamos es que el bimonetarismo ya ha tomado forma en este entorno. Actualmente, existe una intensa actividad en pesos, pero también está aumentando la actividad en dólares. De las 355 millones de cuentas del país, 46 millones son en dólares. Solo en el último cuatrimestre, se abrieron 2 millones de nuevas cuentas en moneda extranjera.
—¿Estas cuentas realizan transacciones o son solo depósitos inactivos?
—Las cuentas están en movimiento y su uso va en aumento. Aunque el número de cuentas en dólares creció un 5%, el incremento en los montos transferidos en esta moneda muestra avances de dos dígitos. Ya se permiten consumos y transferencias directas. Existe una convivencia real de pesos y dólares en las cuentas.
—Mencionó que el sistema procesa volúmenes históricos. ¿Cómo se preparan ante picos de demanda?
—Hoy, el 92% de las transferencias electrónicas en Argentina se completan en 198 milisegundos, es decir, en menos de medio segundo, el tiempo que dura un parpadeo. Hemos registrado picos de más de 1.000 transacciones simultáneas en un solo milisegundo, y nuestra infraestructura responde con alta disponibilidad y redundancia en los data centers. Actualmente, la capacidad de procesamiento de Coelsa podría multiplicarse por cuatro sin llegar a saturarse.
—A pesar del auge digital, el uso del efectivo sigue siendo significativo. ¿A qué lo atribuye?
—Por cada peso físico en circulación, existen 2,53 pesos digitales, y las extracciones en cajeros automáticos han disminuido casi un 50% en el último año. El dinero digital circula hasta diez veces más rápido que el efectivo. Muchos comerciantes no desestiman lo digital por evasión fiscal, sino porque enfrentan dificultades debido a las retenciones impositivas anticipadas, particularmente de Ingresos Brutos, que les afectan la liquidez inmediata. Si este asunto se tratara como una cuestión de Estado y se corrigieran esos incentivos, la digitalización podría avanzar aún más.
—¿Qué papel desempeñará Coelsa en el ámbito de los cupones de tarjetas y los créditos con descuento de sueldo?
—En ambos casos, tenemos un rol fundamental como infraestructura y estamos colaborando activamente con el Banco Central. En el mercado de descuentos de cupones de tarjetas, Coelsa se postula para ser la autoridad de registro y la plataforma donde los comercios puedan listar todos sus cupones pendientes. Esto permitirá que cualquier entidad bancaria interesada ofrezca financiamiento inmediato y compita en tasas, facilitando liquidez a las pymes en vez de esperar 20 días. En lo que respecta a los créditos con código de descuento sobre el sueldo, nuestra función será gestionar el registro del cupo disponible sobre el recibo, para que el descuento se aplique de manera directa y transparente al momento de cobrar el salario. Este sistema funcionó con gran éxito en Brasil y podría resultar en tasas mucho más competitivas aquí.
—Con pagos en milisegundos, ¿qué medidas adopta Coelsa para frenar las estafas virtuales?
—Identificamos más de 200 operaciones sospechosas cada día. La mayoría de los casos actuales no se deben a fallas técnicas en los sistemas, sino a ingeniería social, es decir, el “cuento del tío” digital para engañar a los usuarios y robar sus claves o dispositivos móviles para vaciar sus cuentas. Estamos colaborando con el regulador en el desarrollo de un nuevo conjunto de datos que se centra no solo en el monitoreo de las transacciones, sino también en el perfil y comportamiento del usuario, además de implementar herramientas para permitir denuncias y bloqueos rápidos de cuentas en casos de robo. En ciberseguridad, no existe competencia posible: solo podemos colaborar entre bancos, fintechs e infraestructuras, o las víctimas serán los ciudadanos.







