Durante su presentación en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, ante las autoridades de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y en el contexto de la inauguración de la Semana Mundial del Inversor, Werning mostró diversos gráficos sobre el tema.
Lejos de mostrar una postura defensiva respecto a cuestiones que generan inquietud en el ámbito financiero, como la dolarización de portafolios y el aumento de la mora bancaria, el funcionario invertió la narrativa habitual: sostuvo que la compra de dólares por parte de los minoristas se comporta actualmente como una fuerza estabilizadora y instó a considerar un panorama más amplio sobre la inclusión financiera antes de encender las alarmas por el incumplimiento de pagos.
Contrario a la percepción común que asocia la adquisición de dólares con fuga de capitales, Werning presentó datos sobre la formación de activos externos para aclarar el comportamiento de los ahorristas tras los recientes comicios. “Superado el riesgo de las elecciones, vemos que un 75% de lo que ahorran los argentinos comprando dólares permanece en el mercado local, ya sea en cuentas bancarias, ALyCs o fondos comunes de inversión”, destacó el segundo al mando de la entidad monetaria.
Desde esta perspectiva, el funcionario explicó que esos ahorros no se evaporan de la economía real: “La mayor parte del ahorro de los argentinos que compran dólares no es desestabilizador: es estabilizador, alimenta el mercado de capitales, fondea a los bancos y proporciona la materia prima para la inversión doméstica”.
Werning contextualizó este fenómeno dentro del marco del plan económico, cuyo objetivo principal es “erradicar el desahorro público” y mantener el equilibrio de la cuenta corriente sin depender de flujos especulativos provenientes del exterior, conocidos como hot money. Argumentó que al disminuir la volatilidad y la brecha cambiaria, el dólar deja de ser un vehículo de arbitraje a corto plazo para convertirse en un medio de financiamiento bimonetario para empresas y proyectos locales.
Otro aspecto importante que abordó fue el sistema financiero y la salud de la cartera de préstamos. Ante las advertencias de consultoras y entidades sobre el deterioro en la capacidad de cobro, Werning pidió reconsiderar cómo se analiza la situación actual. “Se está poniendo mucho énfasis en el 13% de mora en las familias, o el 7,5% promedio general entre familias y empresas. Sin embargo, el verdadero avance que hay que observar es la cantidad de personas y empresas que actualmente tienen acceso al crédito bancario, una flexibilidad financiera que antes no existía”, subrayó.
Desde la visión del BCRA, el aumento en el índice de morosidad no responde a una falla estructural del modelo vigente, sino que es una consecuencia retrasada del impacto de la incertidumbre política y la dolarización que se vivió el año pasado. “Ese rezago ya está concluyendo”, afirmó.
En este marco, Werning anticipó que los datos oficiales recientes ya indican un cambio positivo. La proporción de créditos en situación irregular ha comenzado a descender, gracias a los acuerdos y reestructuraciones implementadas por las propias entidades financieras.
Además, el volumen total de préstamos, tanto en pesos como en dólares, muestra signos de reactivación, lo que acompaña la remonetización de la economía, aseguró.
El funcionario también descartó rotundamente cualquier tipo de auxilio oficial, inyecciones forzadas de liquidez o subsidios para mejorar balances. “No hemos observado beneficios que superen los costos asociados. Estas medidas solo generan riesgo moral y una tendencia a la falta de pago”, concluyó el banquero central, reafirmando que no habrá desviaciones en la disciplina contractual.







