Aunque el S&P 500 se sitúa únicamente un 0,7% por debajo de su máximo histórico, se estima que una gran parte de sus acciones se encuentra un 21,7% por debajo de sus picos. Esto indica que, en promedio, aproximadamente el 86% de estas acciones están en un mercado bajista. En particular, los sectores de software y semiconductores han sufrido ajustes importantes entre las grandes compañías tecnológicas.
Oracle (ORCL) encabeza las caídas, registrando una reducción del 57,3% desde sus niveles máximos. A esta compañía le siguen Broadcom (AVGO), que ha retrocedido un 28,3%, y Sandisk (SNDK), con una baja de 26,5%. En el ámbito de los semiconductores, Figuras como Micron (MU) han reportado una pérdida del 15,1%, mientras que Intel (INTC) y Qualcomm (QCOM) han caído un 18,6% y un 29,2%, respectivamente.
En el sector de software, Microsoft (MSFT) ha acumulado un descenso del 8,1%, además de Palantir (PLTR) con un retroceso del 9,9%. A pesar de esto, otras acciones como Nvidia (NVDA) y AMD (AMD) han mostrado correcciones relativamente pequeñas, del 3,9% y del 4,9%. En lo que respecta a otras compañías tecnológicas, Alphabet (GOOGL) ha sufrido una caída del 16,6% desde su máximo, Meta presenta un retroceso del 5,3% y Amazon (AMZN) ha visto una disminución del 14,1%. Tesla (TSLA), por su parte, ha registrado un notable descenso del 29,3% desde su cima.
En la industria automotriz, Ford y General Motors han tenido pérdidas significativas, cayendo un 31% y un 12% respectivamente. En el campo de la venta de insumos para el hogar y la construcción, empresas como Home Depot (HD) han presentado un deterioro del 29,9% desde sus picos, mientras que Lowe’s (LOW) ha retrocedido aproximadamente un 36,1% desde sus máximos.
El sector de restaurantes también refleja caídas contundentes, destacándose el retroceso del 31,5% de McDonald’s (MCD), el 19,1% de Yum! Brands (YUM) y el 13,7% de Starbucks (SBUX). En el ámbito de las telecomunicaciones, la tendencia negativa es evidente: T-Mobile (TMUS) ha bajado un 32,4%, AT&T (T) un 16,8% y Verizon (VZ) un 11,0%. Asimismo, el segmento de entretenimiento se encuentra bajo presión, con Netflix (NFLX) cayendo un 43,7% desde su máximo y Disney (DIS) retrocediendo un 10,0%.
El sector salud también ha mostrado una marcada dispersión en las correcciones desde sus picos, con una presión considerable sobre las compañías relacionadas con dispositivos médicos, seguros de salud y servicios sanitarios. En lo que se refiere a las grandes farmacéuticas, los descensos son relativamente moderados: Eli Lilly cae un 8,4%, Johnson & Johnson retrocede un 4,8%, Merck baja un 4,9%, y AbbVie disminuye apenas un 2,3%. Sin embargo, Bristol Myers Squibb acumula una baja del 8,4%.
En el ámbito de dispositivos médicos, las correcciones son más significativas. Stryker, por ejemplo, ha perdido un 29% desde su máximo, Abbott ha retrocedido un 25,5%, y Medtronic ha caído un 18,1%, reflejando un castigo más severo en este segmento. Los planes de salud también están entre los sectores más impactados, con CVS Health acumulando un descenso del 21,3% y UnitedHealth retrocediendo un 18,8% desde sus niveles máximos.
Por su parte, en los servicios médicos, las caídas son aún mayores: Intuitive Surgical ha visto un descenso del 31,8%, mientras que HCA Healthcare retrocede un 22,4%. El patrón de correcciones revela un deterioro bastante amplio entre los sectores financiero, industrial y de consumo, aunque las verdaderas diferencias radican en la magnitud de las caídas desde los máximos. En el sector financiero, algunas compañías relacionadas con la gestión de activos y los mercados de capitales han visto ajustes particularmente fuertes. Blackstone (BX) y KKR han bajado un 35,7%, mientras que American Express (AXP), Goldman Sachs y Wells Fargo han retrocedido 21,2%, 20,6% y 17,7%, respectivamente.
En los grandes bancos, Bank of America ha perdido un 15,7%, Citigroup ha recortado un 11,6% y JPMorgan ha caído un 8,6%, mientras que Visa ha experimentado una leve baja del 5,1%. Las caídas en el sector industrial también son notorias; dentro del área aeroespacial y de defensa, Boeing ha retrocedido un 26,2%, Lockheed Martin un 26%, General Electric un 18,3%, y RTX ha visto una caída del 17,6%. En cuanto a maquinaria pesada, Caterpillar ha descendido un 23%, mientras que Union Pacific ha perdido un 13,2% entre las empresas ferroviarias.
Sin embargo, en el sector de energía, la corrección ha sido relativamente más moderada entre las grandes petroleras, con ExxonMobil cayendo un 8,5% y Chevron un 6,2%. No obstante, en las compañías más expuestas al sector de exploración y producción, el impacto es más pronunciado: Occidental Petroleum retrocede un 18,6% y ConocoPhillips baja un 11,4%.
Las utilities, en cambio, presentan algunas de las caídas más significativas. Dominion Energy ha retrocedido un 35,9% desde su máximo, mientras que NextEra Energy ha bajado un 23,2%, Southern un 17,2% y Duke Energy un 15,1%. El sector inmobiliario tampoco se salva, acumulando bajas importantes, con Prologis retrocediendo un 13,5%, American Tower un 14,7% y Welltower un 8,7%.
En el grupo de empresas de consumo defensivo, las correcciones son especialmente evidentes en supermercados y alimentos; Walmart, por ejemplo, ha caído un 21%, y PepsiCo un 25%. Coca-Cola, por su parte, ha registrado una caída del 6,1% y Philip Morris un 6,7%. Esto apunta a que, aunque el índice se sitúa cerca de sus máximos, muchas acciones en EE. UU. se encuentran en un proceso correctivo al caer más del 10%, y algunas incluso en tendencia bajista al exhibir un descenso superior al 20%.
Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, expone que, aunque el S&P 500 ha subido cerca del 13% este año, el 65% de los activos que lo componen han tenido rendimientos por debajo del índice. Según Ruggieri, “el sector que sigue traccionando al alza, y que explica en buena parte el nivel actual del SPY, es el tecnológico. Las hyperscalers y el rubro de semiconductores y memorias, es decir, compañías con un potencial de generación de flujo de caja explosivo, empujan al índice”.
Sin embargo, el experto también advierte que a pesar de la fortaleza general de la economía estadounidense, ciertos segmentos generan dudas. “El conflicto bélico con Irán, los niveles actuales de inflación y la subida en las tasas de los bonos del Tesoro le ponen un techo momentáneo al avance del mercado”, expresó. Por lo tanto, ha recomendado cautela al momento de posicionarse en acciones en EE. UU.
“Nos encontramos en un contexto complejo, tanto por el conflicto bélico como por un mercado que, en la actualidad, no prevé una flexibilización de la tasa por parte de la FED, lo que resultará en un escenario de mayor volatilidad. Creo que el mercado continuará mostrando el mismo dinamismo que ha demostrado durante este año, y que las empresas relacionadas con la infraestructura de IA, aunque presenten valuaciones relativamente económicas, deberían continuar con su tendencia alcista a mediano plazo”, advirtió Ruggieri.
Al analizar exclusivamente por sectores, se concluye que la dinámica del mercado accionario estadounidense no es homogénea. Las correcciones no se distribuyen equitativamente entre los diferentes sectores; las mayores caídas desde sus máximos se concentran en las áreas más sensibles a las tasas de interés y al ciclo económico. El sector de Utilities lidera las bajas con un 16,9% desde sus máximos, seguido por el consumo cíclico, que retrocede un 12,7%. También se observan correcciones de dos dígitos en el sector inmobiliario (-11,1%) y el sector industrial (-10,1%), reflejando mayor presión sobre aquellos vinculados al costo de financiamiento, la construcción y la actividad económica.
Posteriormente, los materiales básicos experimentan una caída del 9,4%, mientras que el consumo defensivo retrocede un 9,2%. Por su parte, el sector financiero ha visto un descenso del 7,8%, los servicios de comunicación un 7,4% y el de energía un 7% desde sus respectivos máximos. En cambio, el comportamiento en salud y tecnología ha sido considerablemente más favorable, presentando las menores correcciones del análisis: 3,3% y 2,1%, respectivamente.
La dispersión entre los sectores evidencia que la corrección del mercado no responde a un movimiento homogéneo, sino que es resultado de una combinación de factores que impactan de forma dispar sobre cada segmento. Milo Farro, analista de RAVA, analizó que a pesar de que el S&P 500 se mantiene a niveles récord, el 55% de las empresas que lo componen cotizan actualmente más de un 20% por debajo de sus máximos históricos.
Según Farro, el mercado se encuentra lidiando con dos fuerzas opuestas. Por una parte, la solidez de las ganancias corporativas y la expectativa en torno al desarrollo de la inteligencia artificial; por el otro, el notable incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. En este marco, el analista considera que el aumento en las tasas de interés representa una prueba para sectores que, de todos modos, mantienen buenos fundamentos. Farro destaca en particular el sector de servicios y el sector de materiales.
“El sector de servicios públicos (XLU) conserva fundamentos atractivos a largo plazo por su potencial rol en el suministro energético vinculado al crecimiento de la IA, aunque enfrenta presiones considerables en el corto plazo. Es una industria intensiva en capital, por lo que el incremento en las tasas multiplica sus costos de financiamiento”, explico. Asimismo, mencionó que el sector de materiales también se encuentra expuesto al comportamiento de los metales, que generalmente sufren en contextos de tasas reales elevadas.
Respecto al sector tecnológico, Farro opina que, si bien muchas empresas han mostrado rendimientos excepcionales, las valuaciones promedio no se ven exigentes. Esto ocurre porque los precios de las acciones de las grandes compañías están aumentando a un ritmo más lento que sus ganancias corporativas. “En este sentido, un aumento acelerado de las tasas podría generar cierta presión sobre las empresas más endeudadas”, comentó.
Bajo este análisis, Farro recomienda un enfoque cauteloso al momento de tomar posiciones en acciones. “Un número considerable de acciones ya está enfrentando correcciones significativas, y la sostenibilidad de la tendencia alcista dependerá cada vez más de las empresas ganadoras”, sostuvo. A pesar de que los índices se mantienen alrededor de sus máximos, una cantidad considerable de acciones está atravesando un proceso correctivo a corto plazo. La presión sobre Wall Street se extiende a prácticamente todos los sectores. Un porcentaje notable de acciones del S&P 500 ha registrado pérdidas superiores al 20%, concentrándose estas correcciones sobre todo en los segmentos de tecnología, semiconductores, consumo y salud.
Los analistas resaltan la importancia de mitigar los factores de riesgo para evitar un posible escenario de mayor negatividad en la renta variable estadounidense. Entre estos factores de riesgo, se menciona la alta concentración en un reducido número de acciones dentro del S&P 500. En este sentido, el índice enfrenta un nivel de concentración cercano a sus máximos históricos: las 10 empresas más grandes representan actualmente cerca del 40% de su capitalización de mercado total y agrupan aproximadamente el 38% de las ganancias esperadas en los próximos 12 meses. Este fenómeno se ha intensificado en los últimos años, impulsado por el peso desmesurado adquirido por las grandes tecnológicas y las compañías vinculadas a la explosión de la inteligencia artificial.
La concentración ha superado los niveles que se observaron durante gran parte de las últimas cuatro décadas, acercándose a las alturas de la burbuja tecnológica del inicio del siglo. Esta situación ayuda a comprender por qué el S&P 500 puede exhibir una resistencia considerable incluso cuando una parte significativa de sus componentes pierde ímpetu. Con cuatro de cada diez dólares de capitalización concentrados en unas pocas compañías, el comportamiento del índice depende cada vez más de un grupo limitado de gigantes.
Mauricio Villacorta, estratega de inversión de IOL, advierte sobre la existencia de riesgos en el mercado de Wall Street. “No podemos afirmar que no existan riesgos en el mercado estadounidense. En particular, identificamos preocupaciones como la concentración en pocas tecnológicas, las valuaciones altas y los niveles elevados de endeudamiento para invertir en bolsa; esto requiere seguimiento. Pero no lo consideraríamos una complacencia, sino una calma con fundamentos sólidos que plantean sus propios puntos de atención”, indicó.
El S&P 500 presenta una composición fuertemente marcada por el sector tecnológico, que representa el 38,7% del índice, lo que equivale a casi cuatro de cada diez dólares invertidos. Seguido de muy cerca se encuentran los servicios financieros, con un 12,1%; los servicios de comunicación, con un 9,5%; el consumo cíclico, con un 9,3%; y salud también con un 9,3%. Los sectores industriales aportan un 7,8%, mientras que el consumo defensivo representa un 4,5% y la energía un 3,5%. En las categorías de menor ponderación se hallan los servicios públicos (2,0%), el sector inmobiliario (1,8%) y los materiales básicos (1,7%).
La concentración también se refleja en el nivel de compañías. Nvidia es la principal posición del SPY, representando el 8,1% del patrimonio, seguida de Apple (7,0%) y Microsoft (5,7%). Amazon constituye un 3,8%, mientras que Alphabet —considerando sus dos clases de acciones— representa alrededor del 5,4%. Broadcom aporta un 2,7%, Meta un 1,9%, Micron un 1,6% y Tesla un 1,6%.
De este modo, las principales acciones del S&P 500 reflejan una dispersión notable respecto de sus máximos recientes. El mayor ajuste entre las diez principales posiciones del SPY corresponde a Broadcom, que se encuentra un 29,4% por debajo de su máximo de 52 semanas. Le sigue Tesla, con una caída del 28,3%. También hay un deterioro considerable en Alphabet y Micron, cuyos títulos presentan correcciones de aproximadamente el 16%, mientras que Amazon disminuye un 14,3%. En un segundo grupo, se encuentran Meta (-8,2%) y Microsoft (-8%). En contraste, las dos posiciones más relevantes del ETF muestran correcciones mucho más acotadas: Nvidia se ubica un 3,3% por debajo de su máximo de 52 semanas y Apple un 2%.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, también señala que la atención debe centrarse en el futuro de las acciones tecnológicas, así como en los riesgos geopolíticos y las tasas de interés. “Me preocupa más la concentración del liderazgo: si las acciones que sostienen al índice comienzan a perder fuerza, esa tranquilidad podría cambiar rápidamente. Mis principales preocupaciones siguen siendo el posible aumento del petróleo debido a la tensión geopolítica y las expectativas de tasas de interés elevadas durante más tiempo”, detalló. En relación a las inversiones, Tessio enfatizó que mantiene una visión igualmente constructiva en las acciones, pero de una manera selectiva.
“No observo señales que anticipen una recesión inminente ni una desaceleración del ciclo de inversión en inteligencia artificial, por lo que mi favor hacia el sector tecnológico se mantiene. Al mismo tiempo, empiezo a detectar oportunidades en sectores cíclicos que ya han experimentado correcciones, como es el caso de los industriales. Una baja sostenida en el precio del petróleo, que alivie la presión sobre la inflación y las tasas, podría ser el factor que desencadene esa recuperación”, concluyó.







