El análisis, realizado por el Centro de Estudios para la Producción Metalúrgica, indica que la caída en la producción ha superado la reducción de empleo, lo que sugiere que el ajuste se ha realizado principalmente a través de la rentabilidad. De hecho, el 55,5% de las empresas consultadas reportó una disminución en su rentabilidad durante el último año.
Al comparar los datos interanuales, se observa que el porcentaje de industriales metalúrgicos que anticipan una recuperación en la producción ha disminuido, pasando del 47,8% al 40,3%. Paralelamente, ha crecido el número de empresas que prevén una reducción en su producción, que pasó del 18,9% al 31,9%. Esta tendencia también se refleja en las proyecciones de crecimiento de la economía, ya que el porcentaje de empresas que espera un mejor rendimiento de la actividad económica general se redujo del 67,8% al 43,1%. En contraste, ha aumentado la cantidad de empresas que pronostican un menor crecimiento económico, aunque muchas han optado por mantenerse en la misma situación.
Los industriales metalúrgicos de Córdoba evalúan positivamente la gestión económica nacional, con un 47,2% de opiniones favorables frente a un 9,7% que la considera mala. Sin embargo, hay una percepción negativa hacia la política industrial, con un 26,4% de consideraciones negativas.
Durante una reciente exposición, se discutieron las condiciones necesarias para activar la inversión, tal como esperaba el Gobierno. Gastón Urcera, economista y director del centro de estudios, afirmó que no existen las condiciones adecuadas para que la industria invierta, sugiriendo que en realidad se encuentran propicias para “desinvertir”.
Urcera destacó que si se modifica la estructura económica en beneficio de otros sectores, esto tiene que ver con una estrategia de política nacional. En este contexto, subrayó la necesidad de asegurar la competitividad industrial, propiciando reformas que reduzcan costos de producción sin afectar los derechos de los trabajadores, en especial en la discusión sobre reforma tributaria.
Por su parte, Ramón Ramirez, vicepresidente de CIMCC y representante del sector autopartista, señaló que las reformas del Gobierno no han incluido a los sectores provinciales. Resaltó la necesidad de abordar problemas cruciales para poder competir con socios comerciales, especialmente con Brasil, donde los costos son un 35% superiores.
Los participantes también comentaron que, por cada unidad de inversión que Argentina recibe en el sector autopartista, su contraparte en Brasil recibe catorce, cuando tradicionalmente esa relación era de cinco a uno.
En cuanto a la maquinaria agrícola, se reportó una disminución del 12% en la facturación y del 15% en exportaciones. Gustavo del Boca, vocal de CIMCC, advirtió que, a pesar de haber preparado máquinas con expectativas para el ciclo de cosecha, éstas no se materializaron debido a la falta de crédito, entre otros factores. Los recortes fueron aún más drásticos en el sector de agropartes, con caídas del 27% interanual, y con precios que superan en un 30% a los de Brasil.
Los industriales presentaron una serie de prioridades para futuras reformas que faciliten la recuperación de la producción. En cuanto al ámbito impositivo, se exigió una revisión de los impuestos sobre la energía, tasas municipales en la cadena de proveedores y en la industria, así como la reducción de ingresos brutos, el tratamiento de saldos técnicos de IVA y la disminución del impuesto a los débitos y créditos.
En el aspecto laboral, esperan avances en la actualización de los convenios colectivos, especialmente en el sector de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), además de revisar aspectos como las licencias por enfermedad, el número de delegados gremiales, indemnizaciones por incapacidad, despidos indirectos y la regulación de procedimientos preventivos de crisis.
Para mejorar la competitividad, subrayaron la necesidad de avanzar en la infraestructura energética, el acceso al crédito, la carga tributaria, la competencia con las importaciones, la infraestructura vial y la normativa laboral.







