El sector agroalimentario a nivel global enfrenta una contradicción estructural insostenible: mientras las mujeres son fundamentales para los sistemas alimentarios del mundo, continúan siendo víctimas de desigualdad económica, exclusión tecnológica y precarización laboral. Esta es la conclusión principal del informe “La situación de las mujeres en los sistemas agroalimentarios”, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que evalúa desde la producción primaria en el campo hasta el procesamiento, distribución y consumo.
El informe presenta una cifra asombrosa que lleva la discusión más allá de la perspectiva moral hacia el ámbito de la macroeconomía: la eliminación de las brechas de género en la productividad laboral y los salarios agrícolas podría incrementar el Producto Interno Bruto (PIB) mundial en un billón de dólares. Esta inyección económica global podría, además, tener un efecto humanitario sin precedentes: disminuir la inseguridad alimentaria que amenaza a 45 millones de personas.
El documento destaca que las mujeres enfrentan un