Okulovich lanzó su marca de yerba, Don Basilio, en octubre de 2022, una decisión que tomó junto a su familia. El nombre rinde homenaje a su abuelo, un inmigrante ruso que se asentó en Oberá y que, junto a su familia, hizo crecer su negocio en el cultivo de té. Don Basilio SRL se convirtió en una de las principales exportadoras de té en Argentina en las décadas posteriores, pero con el tiempo la industria del té enfrentó serios desafíos debido a la reducción de precios en el mercado internacional.
Frente a esta situación, los Okulovich decidieron diversificarse hacia el negocio de la yerba mate, y en 2012 comenzando con un secadero para producir canchada. Con el lanzamiento de su marca en 2022, ha superado las expectativas iniciales. “Hoy nuestra facturación en el negocio yerbatero es mayor a la que tenemos en el negocio tealero, y queremos seguir creciendo”, confiesa el empresario. Okulovich regresó a Oberá después de pasarse ocho años en Buenos Aires, donde sintió que la yerba mate se había convertido en una nueva pasión para él.
La empresa tiene como objetivo posicionarse en grandes ciudades, y después de su primer año, el 2023, lograron el puesto 47 por ventas en la industria de la yerba mate, mejorando rápidamente al 41 al año siguiente. Actualmente, se sitúan entre el puesto 22 y 23 por volumen de ventas, con la ambición de llegar a ser uno de los 10 principales actores del mercado. Su capacidad de procesamiento es de 22 millones de kilos anuales, lo que los coloca en un lugar destacado dentro del sector yerbatero.
“No tenemos opción, tenemos que seguir creciendo”, enfatiza. A lo largo de su carrera, Okulovich ha representado marcas importantes de yerba, y ahora busca impulsar su propia, Don Basilio, mientras aún participa en competencias automovilísticas locales. “Nosotros siempre fuimos fuertes del paquete hacia atrás, ahora estamos con el negocio del paquete para adelante, para llegar a la casa de cada familia, eso es apasionante”, concluye.
A pesar de su avance en el rubro de la yerba mate, Okulovich sigue activo en las carreras zonales, aunque también considera que las responsabilidades familiares juegan un papel en su dedicación al automovilismo. Reconoce que el sector yerbatero tiene aún mucho potencial de evolución, a pesar de ser considerado maduro y de pocos cambios. “Al principio nuestro negocio tenía clientes que se contaban con los dedos de una mano. Pero cuando tienes que entrar a los hogares, vas con tu nombre y apellido en el paquete, y comienzas a recibir esa percepción de la gente”, dice, refiriéndose a la importancia del reconocimiento del consumidor.
La calidad de su producto es fundamental para captar nuevos clientes, y el proceso de estacionamiento de la yerba es crucial. “El estacionamiento ideal, decían nuestros abuelos, es de dos veranos, porque es en esa etapa donde la hoja se seca. Nosotros replicamos eso con la tecnología más avanzada en nuestra industria”, explica Okulovich.







