En un escenario de creciente tensión social, el secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, fundamentó la movilización convocada para este jueves frente al Ministerio de Economía. El reclamo central apunta a la inacción del Gobierno ante la asfixiante espiral de endeudamiento que afecta a millones de familias argentinas, quienes, según el dirigente, han quedado atrapadas en un sistema de financiamiento forzoso para subsistir.
Jerónimo advirtió que aproximadamente 20 millones de trabajadores han ingresado en un ciclo de deuda de carácter sistémico. Lo que distingue a esta crisis es el destino del crédito: lejos de financiar bienes de consumo durables o esparcimiento, el capital se utiliza para cubrir necesidades biológicas y sociales básicas como alimentos, medicamentos y alquileres. “No se endeudan para un viaje de placer, sino para comer”, enfatizó el líder sindical, subrayando que la deuda se ha convertido en el último recurso ante la licuación del poder adquisitivo.
La CGT propone una refinanciación integral que abarque deudas con tarjetas de crédito, billeteras virtuales y adelantos de sueldo. El diagnóstico sindical señala que la desregulación financiera ha permitido tasas “usurarias” que dinamitan la economía doméstica. Frente a la postura oficial que define el conflicto como un “problema entre privados”, la central obrera exige que el Estado asuma su responsabilidad política y regulatoria. Con deudas promedio que oscilan entre los 4 y 6 millones de pesos para una gran parte de los afectados, la propuesta sindical busca una salida viable que no implique la condonación, sino condiciones de pago compatibles con la realidad salarial.
La marcha al Palacio de Hacienda no solo es un reclamo económico, sino un posicionamiento político estratégico. Jerónimo apuntó directamente a la gestión de Luis Caputo, responsabilizándolo de “descalzar” los salarios respecto al costo de los servicios y el transporte. Aunque la CGT mantiene la cautela respecto a un nuevo paro general, la movilización funciona como un catalizador de malestar social. En términos de proyección política, la central busca consolidar un frente amplio que exceda lo gremial, evitando por ahora alineamientos prematuros de cara a 2027, aunque figuras como Axel Kicillof aparecen en el radar de diversos sectores internos.
La jornada de protesta, que inicia a las 14 horas desde Independencia y Paseo Colón, marcará el termómetro de la capacidad de movilización de la CGT y su aptitud para canalizar las demandas de una base trabajadora que, además de la precariedad laboral, enfrenta ahora la insolvencia financiera.







