El senador nacional por Misiones y presidente del bloque del PRO, Martín Goerling, ha elevado una contundente crítica hacia la actual gestión nacional, centrando su malestar en la alarmante falta de inversión en infraestructura vial. En una entrevista detallada, el legislador sostuvo que el estado de abandono de las arterias nacionales no solo compromete la seguridad de los ciudadanos, sino que actúa como un lastre para la productividad logística y el desarrollo económico regional.
Goerling utilizó la Ruta Nacional 14 como el caso más emblemático del deterioro en su provincia. “La Ruta 14, un corredor estratégico para el Mercosur, es hoy virtualmente intransitable en varios de sus tramos”, denunció. Según el senador, el riesgo de accidentes fatales es inminente debido a la ausencia de mantenimiento básico, bacheo y señalización, por lo que exigió una respuesta inmediata y operativa por parte del Ministerio de Economía y las áreas de transporte.
La urgencia de la inversión y el modelo de gestión
Para el referente del PRO, el país atraviesa una emergencia de infraestructura que no puede postergarse más bajo la premisa del ajuste fiscal. “Dos años y medio sin volcar recursos a las rutas argentinas es una tragedia en términos de capital social y económico”, advirtió. En su visión, los puertos y las carreteras son los cimientos sobre los cuales se debe construir cualquier intento de recuperación económica genuina.
En cuanto a la metodología, Goerling no propone un regreso al modelo de obra pública tradicional basado exclusivamente en el gasto estatal, sino que impulsa una gestión más moderna y audaz. Respaldó la implementación de esquemas de Participación Público-Privada (PPP) y otras formas de concesión que permitan al sector privado inyectar capital de manera rápida y eficiente, bajo una supervisión estatal rigurosa que garantice la transparencia y el cumplimiento de los plazos.
“La solución no es dejar de hacer para equilibrar las cuentas, sino aprender a hacer mejor las cosas”, enfatizó el legislador. Esta postura marca un matiz importante con el ala más ortodoxa del oficialismo: mientras el Gobierno nacional prioriza el “déficit cero” mediante el freno total de la obra pública, el PRO de Goerling insiste en que la infraestructura es una inversión necesaria para que el sector privado sea competitivo.
El impacto en Misiones y la autonomía del PRO
Al analizar la relación con el Ejecutivo, Goerling reconoció los méritos de la administración de Javier Milei en la estabilización macroeconómica y el combate contra la inflación. Sin embargo, fue tajante al señalar que esos éxitos aún no permean hacia el interior profundo. “La macroeconomía puede mostrar números alentadores en Buenos Aires, pero la realidad en las provincias es diametralmente opuesta y mucho más cruda”, señaló.
“Misiones está sufriendo. El consumo ha caído verticalmente y estamos viendo el cierre de pequeños comercios y fábricas familiares”, describió con preocupación. El senador también puso sobre la mesa la necesidad de medidas federales urgentes, como una tarifa eléctrica diferencial para el Norte Grande que alivie los costos de la industria forestal y el sector maderero, pilares de la economía regional misionera.
En relación a la financiación, cuestionó que los impuestos específicos a los combustibles no se estén utilizando para su fin original: el mantenimiento vial de las rutas 12 y 14. Esta falta de asignación específica de fondos es vista como un incumplimiento de las responsabilidades básicas del Estado hacia los contribuyentes y las provincias.
Finalmente, en el plano estrictamente político, el presidente del bloque del PRO marcó una frontera clara con La Libertad Avanza. Se mostró escéptico frente a una posible fusión o alianza electoral orgánica, argumentando que el PRO debe preservar su identidad institucional y su experiencia de gestión. Su propuesta es consolidar una alternativa de centro-derecha racional, que sea capaz de diferenciarse tanto del modelo kirchnerista como de los impulsos más radicales del actual Gobierno.
Para Goerling, el futuro del país depende de la capacidad de gestionar problemas reales por encima de las disputas ideológicas. Insistió en que el tiempo de las definiciones electorales vendrá después, pero que hoy la prioridad debe ser evitar que la infraestructura nacional colapse. “Hay que gestionar, hay que estar en el territorio. Si no arreglamos las rutas hoy, mañana estaremos lamentando más tragedias evitables”, concluyó.







