La convocatoria responde a la situación crítica que enfrenta casi seis millones de personas en el país, de acuerdo con declaraciones de representantes de las centrales obreras.
“La movilización forma parte del plan de acción que llevamos adelante de manera conjunta para visibilizar el impacto de las políticas económicas del gobierno actual. Entre otros aspectos, rechazamos el hecho de que la mayoría de los créditos se utilizan para cubrir necesidades básicas de la vida cotidiana, como alimentación, servicios, alquiler y medicamentos, a tasas de interés exorbitantes en entidades bancarias y billeteras virtuales”, manifestaron.
En una conferencia de prensa realizada el martes en la sede de la CGT, los dirigentes sindicales y sociales enfatizaron la necesidad de mantener la unidad en las acciones y los planes de lucha que comenzaron en junio.
Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato de la CGT, expresó que “cuando la deuda se incurre para poder alimentarse, esto representa un problema social”, además de ser un indicador de la crisis económica y gubernamental.
“Hay dos responsables: el Presidente y el ministro de Economía, quienes implementan una política de ajuste que impacta negativamente en los salarios de los trabajadores, afectando el consumo y el sistema productivo en su conjunto”, sostenía.
Por su parte, Octavio Argüello, otro de los cosecretarios generales de la CGT, afirmó que la crítica situación económica no perjudica solo a quienes tienen empleo formal, aunque les resulte difícil llegar a fin de mes, sino también a aquellos que carecen de trabajo registrado y luchan diariamente por llevar comida a sus hogares.
“Esta movilización no solo busca denunciar las devastadoras consecuencias de las políticas económicas implementadas por el gobierno, sino también su impacto en la población, evidenciado por la destrucción de 340.000 puestos de trabajo formales y el cierre continuo de cerca de 30.000 empresas”, subrayó Hugo Godoy, secretario general de la CTA Autónoma.
Norma Morales, secretaria adjunta de la UTEP, destacó la labor de las mujeres trabajadoras y su rol como “cuidadoras comunitarias”, cuestionando: “¿Quién cuida a quienes se ven obligadas a endeudarse para sostener a sus comunidades en los barrios populares?”.
“La deuda no es un tema individual; es un problema colectivo. Un pueblo endeudado es un efecto de las políticas del gobierno que benefician a los poderosos, quienes nunca pierden”, afirmó.
Finalmente, Roberto Baradel, secretario adjunto de la CTA de los Trabajadores, resaltó que el endeudamiento familiar se suma a la crisis del país, afectando tanto a familias como a pequeños y medianos empresarios que deben dinero a bancos o billeteras virtuales.







