En medio de un ambiente de incertidumbre, los activos locales enfrentan una nueva ronda de ventas. En este contexto, el riesgo país ha ascendido por encima de los 440 puntos mientras que las acciones presentan pérdidas. El riesgo país de la Argentina subió un 1,8% y se ubicó en los 445 puntos básicos, alejándose de la zona mínima que rozó a inicios de mes, debido a un fuerte deterioro en el frente financiero internacional y tensiones en Medio Oriente. Este repunte del indicador de JP Morgan se da en paralelo con una jornada en rojo para las acciones locales y los bonos soberanos, que sufren un desarme de posiciones generales por aversión al riesgo global. Las claves que explican la Suba del Riesgo País: Al escalar a los 445 puntos, el índice consolida su mayor incremento semanal en los últimos tres meses. El mercado no logra perforar de manera definitiva la barrera psicológica de las 400 unidades. Esto encarece el costo de financiamiento y posterga el regreso del país a los mercados internacionales de crédito. Impacto del contexto externo: La escalada geopolítica en Medio Oriente y la fuerte volatilidad del precio del petróleo alteraron el clima global. Los inversores internacionales optaron por refugiarse en activos seguros, reduciendo de manera directa su exposición en mercados emergentes como el argentino. Acciones en rojo: El índice bursátil local S&P Merval retrocedió un 0,7%, posicionándose en la zona de los 3.300.000 puntos. En Wall Street, las cotizaciones de las empresas argentinas (ADRs) registraron caídas lideradas por firmas como Satellogic con bajas del 6,3%, seguidas por entidades bancarias y energéticas. Caída en los bonos: Los títulos de deuda soberana dolarizados (Bonares y Globales) cedieron en promedio un 0,3% en Nueva York. Esta caída de precio eleva matemáticamente sus tasas de retorno y empuja de manera directa la suba del riesgo país.
Factores locales de presión: Aunque agencias de calificación crediticia como Moody’s elevaron recientemente la nota del país por la estabilización macroeconómica, la desaceleración en el ritmo de acumulación de reservas por parte del Banco Central y los datos de actividad interna imponen un piso de cautela entre los operadores.







