Este crecimiento se produce en un contexto de deterioro de las condiciones laborales. La tasa de desempleo alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026 y la informalidad ascendió al 45%, de acuerdo a cifras del INDEC. Esta es la cifra más alta de desocupación en cinco años (2021), cuando Argentina comenzaba a salir de la pandemia de Covid-19, mientras que la proporción de trabajadores informales se ubica en máximos desde que se inició la serie en 2023.
El estado del mercado laboral refleja las dificultades económicas. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), en julio se registró una caída del 2,9% en comparación con el mes anterior y del 1,4% interanual. Sin embargo, la situación no es homogénea: sectores como el petróleo, la minería y la agricultura, que representan una parte importante de las exportaciones y han sido considerados como los “ganadores del modelo”, han impulsado la producción en varias provincias.
La otra cara de esta realidad se observa en empresas que han cerrado, muchas de ellas concentrando gran cantidad de mano de obra, particularmente en los principales centros urbanos industriales del país: el conurbano bonaerense, el Gran Córdoba y el Gran Rosario. Esto resalta un impacto en el empleo que va más allá de las simples estadísticas.
La disminución del empleo, los bajos ingresos y el aumento del costo de vida, junto a salarios que no alcanzan a seguir el ritmo de la inflación, son síntomas de esta situación. Una de sus manifestaciones es el incremento del pluriempleo y la incorporación de muchas personas a las aplicaciones en búsqueda de mejoras en sus ingresos. Casos de quienes complementan su trabajo manejando para una app y quienes son desplazados de un empleo formal para convertirse en repartidores son comunes en la nueva estructura del empleo en Argentina.
Se han recopilado datos de cuatro de las principales empresas que dominan el mercado de aplicaciones en el país: Rappi y PedidosYa en el segment de repartidores, y DiDi y Cabify en el segmento de conductores.
Los datos proporcionados por estas empresas reflejan el notable crecimiento observado en el último año: las cuatro plataformas experimentaron un aumento de entre el 25% y el 30% en la cantidad de trabajadores operativos. DiDi menciona que cada dos minutos un nuevo conductor comienza a trabajar en la app. Rappi, por su parte, reporta la incorporación de 500 nuevos repartidores diarios.
Cabe destacar que Rappi y PedidosYa presentan un porcentaje más elevado de personas que trabajan pocas horas, con una dedicación mayormente orientada a complementar sus ingresos en lugar de representar un empleo a tiempo completo.
En el caso de Rappi, el 70% de sus repartidores independientes se conecta menos de 10 horas a la semana, con un promedio de conexión de 12,8 horas semanales. Solo el 10% de ellos se conecta de forma casi plena, con cerca de 32 horas semanales. Por otro lado, PedidosYa indica que el 70% de sus repartidores se conecta en promedio tres horas al día, en línea con lo que asegura Rappi. En contraste, Cabify y DiDi muestran promedios de conexión más altos, sugiriendo que una mayor porción de sus conductores utilizan las aplicaciones como su ingreso principal.
Esta variación también se observa en las edades de los trabajadores: en Rappi, el 66% de los repartidores tiene entre 18 y 33 años, mientras que el 21% está entre 34 y 45 años. Por el contrario, en Cabify predominan los adultos mayores de 40 años, y en DiDi, sorprendentemente, los mayores de 60 años se destacan por su nivel de actividad, realizando en promedio 2,5 veces más viajes.
Esto evidencia una diferenciación en términos de edad y dedicación: los más jóvenes son más propensos a incorporarse a las apps de reparto, ya sea en bicicleta o moto, trabajando pocas horas a modo de complemento. En cambio, los mayores de 40 años tienden a utilizar las aplicaciones de conductores de autos con un compromiso mayor de tiempo, sugiriendo que representan su fuente principal de ingresos.
Los ingresos mensuales también evidencian esta distinción en la dedicación: un repartidor de Rappi percibe en promedio $188.788 por mes, con una carga horaria habitualmente baja. En contraste, un conductor de Cabify que trabaja 60 horas semanales gana en promedio $800.000 mensuales, según los datos proporcionados por la empresa.
Los datos de las cuatro compañías muestran más que una simple expansión del cuentapropismo: ponen de manifiesto un mercado laboral que ofrece menos oportunidades y obliga a las personas a buscar alternativas para mantener sus ingresos. Para algunos, las aplicaciones son un complemento a un salario insuficiente; para otros, constituyen su fuente principal de empleo. Así, el auge de estas plataformas se presenta como una respuesta a las dificultades de conseguir trabajo o llegar a fin de mes.







