En este contexto, el economista Alberto Ades ha comenzado a captar la atención, tras regresar del exterior para presentar su nuevo libro. Su participación en una reunión de Gabinete, donde cuestionó abiertamente varios aspectos fundamentales del enfoque de Caputo, ha suscitado inquietud. Entre los temas debatidos se incluyen cuestiones monetarias, los niveles de actividad económica y políticas de ahorro. Sus intervenciones en redes sociales insinúan un posible cambio en la estrategia económica actual o, al menos, una discrepancia notable con el rumbo establecido.
Además, se ha confirmado que Ades ha sido invitado por la Fundación Faro para hablar en un evento en el Yacht Club, el 29 de este mes. Este es un dato significativo, ya que Faro representa el núcleo del pensamiento cultural libertario bajo la dirección de Agustín Laje y la gestión operativa de Francisco Caputo, hermano del ministro de Economía. Participar en esta instancia es, en efecto, penetrar en el centro del discurso libertario.
Desde el ministerio de Hacienda, se desestima la relevancia de la presencia de Ades cerca del gobierno, aunque se percibe un cierto recelo acerca de la influencia que este ha adquirido ante Milei y su hermana, Karina, quien ocupa el cargo de secretaria de la Presidencia. Algunos observadores consideran que ha surgido un nuevo candidato real para el ministerio, citando al interés que despierta Ades, mientras que otros ven a Federico Sturzenegger como el favorito en la sucesión.
Ades, que posee un doctorado de Harvard y es un destacado miembro de la firma Vector Alpha, aborda en su más reciente obra, titulada “Lo que se desvanece”, el impacto de la tecnología en la vida cotidiana. Revela que su padre fue gerente en una empresa textil en San Martín, un sector que ha sufrido enormemente bajo la economía de corte libertario.
Desde hace tres décadas radicado en Nueva York, Ades ha comenzado a ser uno de los consultores recurrentes para Milei. Si bien su experiencia en instituciones como Goldman Sachs y Citi le otorga un enfoque más humanizado en comparación con Caputo, su limitada intervención en el ámbito local lo llevó a declarar que no ve una “recesión”, dado que los restaurantes están colmados. Sin embargo, esta realidad parece restringida a ciertos lugares exclusivos.
Como un emergente peso pesado del entorno, Ades ha utilizado su cuenta en X para manifestar públicamente sus diferencias con las políticas actuales del gobierno. En un extenso hilo, comenzó elogiando el enfoque de Milei, pero rápidamente expuso discrepancias con el plan vigente.
Formuló tres interrogantes clave sobre la economía: primero, se preguntó si la política monetaria resulta excesivamente restrictiva y si existe margen para una recalibración que facilite las inversiones. En segundo lugar, destacó la importancia de movilizar el ahorro privado, que asciende a aproximadamente 300.000 millones de dólares, proponiendo que se deben establecer condiciones que permitan canalizar estos recursos hacia el sistema bancario. Este aspecto es crucial para impulsar un cambio productivo significativo. Finalmente, planteó si un tipo de cambio real más alto podría ser beneficioso, aunque también advirtió sobre las potenciales desventajas, como la reducción de salarios reales y el encarecimiento de insumos importados. Con esas observaciones, Ades parece criticar abiertamente las dificultades del modelo económico libertario asumido por Caputo.







