El documento plantea que “la pregunta ya no es si la IA transformará el trabajo, sino cuánto, dónde y para quién”. Es importante esclarecer que el término “exposición” en el estudio implica que una parte significativa de las tareas de un trabajo puede ser asistida o realizada por un modelo de IA. Además, aunque la exposición es un factor necesario para la transformación laboral, no es el único: también depende de la reacción de empresas, trabajadores e instituciones ante estos cambios.
El índice revela que la Ciudad de Buenos Aires tiene un nivel de exposición de 0,353 en una escala de 0 a 1. Según el informe, el 66,9% del empleo en la ciudad presenta algún grado de exposición a la IA generativa. Este porcentaje es elevado en comparación con otros países, como Estados Unidos o Francia, aunque la comparación más justa sería con otras grandes urbes, dado que los conglomerados suelen albergar los empleos que más están en riesgo.
De acuerdo a las conclusiones del informe, el impacto de la IA varía significativamente entre diferentes profesiones e incluso dentro de un mismo país. Los factores geográficos influyen en los resultados para CABA: la concentración de empleos en servicios y áreas administrativas, donde la IA tiene un mayor efecto, provoca un alto índice de exposición. “No es un fenómeno del futuro. La transformación está ocurriendo ahora”, advierte el organismo.
En este sentido, el índice destaca que CABA es una ciudad con una gran cantidad de oficinas y servicios: el 88% de los trabajadores está en sectores como comercio, salud, educación, transporte, finanzas y administración pública. Solo un 12% de la población activa se dedica a la producción de bienes físicos, como la industria manufacturera y la construcción.
Además, la ciudad presenta una proporción de empleo calificado mucho mayor que el promedio nacional, un dato relevante ya que, como menciona el estudio, “la IA generativa es especialmente eficiente en tareas que tradicionalmente requerían educación universitaria, como la redacción, síntesis, análisis o programación”. A mayor calificación, mayor es la interacción con esta nueva tecnología.
“Estos dos factores, la creciente demanda de servicios y el alto nivel de calificación, explican el elevado índice de exposición a la IA generativa en la Ciudad. Este impacto es mayor en los empleos profesionales, administrativos y de oficina, que son predominantes en Buenos Aires”, concluye el análisis.
En comparación con otros contextos, CABA presenta un nivel de exposición a la IA generativa similar al de las economías más avanzadas y un 36% superior al promedio en América Latina y el Caribe. Además, su índice es superior al de Argentina (0,292) y a países como Estados Unidos (0,322), Francia (0,318) y Reino Unido (0,331).
Ante estos resultados, surge la interrogante sobre si una mayor formación y capacitación profesional implica mayor vulnerabilidad. Juan Pablo Cosentino, especialista en IA y director académico de IAE Business School, destacó que una exposición elevada no se traduce automáticamente en un riesgo mayor. “La formación también brinda herramientas esenciales para entender y adaptarse a los cambios”, subrayó. “Quizás la combinación más crítica sea una alta exposición junto con limitadas oportunidades de capacitación y reconversión”, añadió.
El índice evalúa 39 ocupaciones en CABA y proporciona detalles sobre el número de trabajadores en cada área, el Índice de Exposición Ocupacional a la IA Generativa y su grado de vulnerabilidad. Los empleados de oficinas y aquellos en contacto directo con el público obtienen el puntaje más alto (0,642), seguidos por los profesionales en tecnología de la información y las comunicaciones (0,517) y los de negocios y administración (0,502).
Si se analizan los sectores, las finanzas, las TIC y los servicios profesionales (0,420) y la administración pública (0,423) son los más expuestos. A su vez, el servicio doméstico (0,149) y la construcción (0,211) presentan los menores niveles de exposición, ya que se caracterizan por tareas manuales, donde la IA actual tiene escasa capacidad de intervención.
El Consejo Económico y Social de la Ciudad recalca que la IA no elimina ocupaciones de un día para otro, sino que transforma tareas específicas. “La pregunta crucial en este contexto no es ‘¿desaparecerá este trabajo?’, sino cómo se verá alterado, a qué velocidad y quién gestionará ese cambio”, enfatizó Manuel Socías, presidente del Consejo.
Socías agregó que Buenos Aires está experimentando transformaciones estructurales en diversos ámbitos, incluyendo el mercado laboral, altamente impactado por su estructura productiva basada en servicios. “Esto requiere un diálogo social urgente para que la inteligencia artificial se convierta en una oportunidad, no en una amenaza”.
En medio de la inminente transformación de muchas profesiones, surge la necesidad de identificar qué habilidades serán valiosas en este nuevo contexto. Cosentino puntualizó que mientras la IA abarata las respuestas, también incrementa el valor de preguntas bien planteadas, de la verificación y de la responsabilidad personal. “La capacidad para formular problemas, el dominio del tema, el juicio crítico y las habilidades interpersonales serán cada vez más valoradas”, remarcó.
Fernando Troilo, director de Recursos Humanos en UCEMA, coincidió en que una mayor exposición no necesariamente implica que una ocupación desaparecerá. “Una profesión puede estar expuesta porque muchas de sus tareas pueden ser automatizadas, lo cual puede llevar a una transformación y aumento de la productividad, en lugar de la simple sustitución del puesto. Deberíamos centrar la atención en cómo las profesiones y ocupaciones se transformarán”, sugirió.
Un aspecto destacado del informe señala que las mujeres asalariadas en ocupaciones operativas tienen un puntaje de 0,484, el más elevado entre todos los grupos analizados. Esto indica que aquellas mujeres con empleo formal en tareas operativas son las más vulnerables al impacto de la automatización y la IA. El estudio concluye que “este sector es donde la transición tendrá efectos más acelerados y donde se requieren políticas activas con mayor urgencia”.
Este panorama invita a cada profesional a reflexionar sobre su labor y considerar qué tareas pueden ser complementadas o potenciadas con IA. Troilo finalizó añadiendo que “en los próximos años, la diferencia no será entre quienes están expuestos a la IA y quienes no, sino entre aquellos que desarrollen las habilidades necesarias para trabajar junto a ella y quienes no lo hagan.”







