Su metodología de producción es 100% artesanal, utilizando aproximadamente 5000 litros de leche cada mes, organizados de acuerdo con el sabor que busca crear. Barrio se define como un “alquimista de quesos”.
Su trayecto en el mundo gastronómico inició como comunicador. Desde muy joven, convenció a su padre para que le otorgara un préstamo para equipar una radio, el cual pagó con su propio trabajo. Posteriormente, se trasladó a Mar del Plata y, a partir del año 2000, incursionó en televisión con un programa llamado Guía Gastronómica TV, que lo llevó a recorrer el país y otras partes del mundo.
“Cocinamos incluso en las Islas Malvinas, lo que nadie más hizo”, dice el emprendedor. El programa, emitido por un canal uruguayo, alcanzó audiencias en toda América Latina y ciertas regiones de Estados Unidos, permitiéndole forjar una red de contactos invaluable. En uno de esos viajes, conoció la región de Emmental, en Suiza, reconocida mundialmente por su producción de quesos.
Más tarde, esos lazos y el conocimiento adquirido se convirtieron en la base de su proyecto. La llegada de la pandemia truncó sus viajes y el programa de televisión, dejándolo sin empleo. La crisis lo llevó a replantearse su futuro.
Un conflicto familiar lo hizo regresar a su pueblo natal, San Cayetano, donde decidió comenzar de nuevo con una pequeña tienda de productos regionales. Con el tiempo, se trasladó a Tres Arroyos, donde reubicó su negocio Pueblito Mío, un almacén que fusiona productos tradicionales con la innovación en sabores. Este fin de semana inaugurará una franquicia en Mar del Plata y también cuenta con varios puntos de venta en la provincia de Buenos Aires.
“Era un momento personal muy difícil: o me deprimía o hacía algo creativo, así que comencé a fabricar quesos y a modificar productos elaborados por terceros para nosotros”, comenta. Su objetivo era destacar en el competitivo mercado de productos regionales, buscando su propio nicho.
“Investigué cómo podíamos diferenciarnos en el mundo regional. Empezamos a elaborar salames con quesos, con pistacho; con naranja, limón y pomelos, además de quinotos y cacao. Así comenzamos en San Cayetano, aunque al principio fueron pocos los que nos dieron una oportunidad. Muchos no se mostraron interesados, aunque al probarlos cambiaban de opinión”, recuerda.
En sus travesías, Barrio notó que la mayoría de los quesos seguían anclados en sabores convencionales, lo que lo motivó a experimentar. Por eso, decidió innovar, creando uno de frutilla que se elaboró a partir de 1000 litros de leche, resultando en unos 40 quesos de 3,5 kilos cada uno, los cuales se agotaron en dos semanas.
Las redes sociales se volvieron una poderosa herramienta: “Me empecé a mover y sucedieron cosas muy interesantes. Me contactaron desde una base militar de Estados Unidos. No lo creí y pedí registrar la conversación. Posteriormente, la misma persona me llamó desde una base en Oceanía”. Desde entonces, su laboratorio no ha dejado de crecer. “Vamos creando nuevos sabores y siempre probamos en lotes de 1000 litros de leche, porque menos no es viable. Nunca desechamos quesos; de hecho, estamos en constante expansión”, asegura.
La experimentación no solo incluye quesos de elaboración propia, sino que también interviene variedades tradicionales con nuevos ingredientes, como sardos, Gouda y reggiano envejecido 12 meses con whisky, entre otros. Su último lanzamiento incorpora durazno y trocitos de orejones, que según Barrio, es “el mejor que hicimos”. La lista de sabores es extensa, con quesos azules potenciados con oliva y albahaca, cerezas al marrasquino, arándanos con avellanas, cacao, nueces con whisky, miel con nuez, y pistacho con chocolate.
Dueños de restaurantes en Italia han llegado a probar sus productos y han compartido videos en los que los utilizan en sus cocinas. Además, envían ediciones especiales a artistas reconocidos del país.
“Diariamente recibimos consultas de diversos lugares del mundo para exportar. Esa es una meta a futuro, aún hay camino por recorrer”, admite Barrio. A pesar de que su emprendimiento mantiene una escala pequeña, tres personas laboran “con pasión y amor. Las redes sociales son nuestra ventana al mundo.”







