Después de arrancar con algunas dudas, España ha logrado encontrar su mejor rendimiento en la fase de eliminación directa. El empate 0-0 ante Cabo Verde en su debut generó críticas hacia Luis de la Fuente; sin embargo, la selección ha ido cerrando esas voces: obtuvo una contundente victoria sobre Arabia Saudita, eliminó a Uruguay en un partido muy disputado durante la fase de grupos, destrozó a Austria en dieciseisavos y superó a la Portugal de Cristiano Ronaldo en uno de los octavos de final más parejos del certamen.
La fortaleza de la Roja se basa en la posesión del balón, superando el 60% en promedio, con Rodri como figura central del esquema. El mediocampista del Manchester City lidera el torneo en pases, con 526, y su habilidad para controlar el flujo del juego es fundamental para el funcionamiento del equipo. En cuanto a la defensa, los españoles se presentan imbatibles: Unai Simón lleva 609 minutos sin recibir goles, marcando un récord en la historia de la competición.
Previo al partido, Dani Olmo reconoció que en el interior del plantel se ven como candidatos a la Copa del Mundo. “Negarlo sería faltar a la verdad. La evolución y la mejoría que ha mostrado España a lo largo del torneo es evidente para cualquiera que vea los partidos”, expresó el futbolista del Barcelona.
Bélgica, por su parte, ha tenido una trayectoria con ciertas similitudes. Dos empates en sus primeros partidos contra Egipto e Irán sembraron dudas antes de encontrar su camino con una victoria contundente 5-1 sobre Nueva Zelanda. Sin embargo, el momento más revelador fue en dieciseisavos, cuando perdían 2-0 ante Senegal con diez minutos por jugar. Con una notable fortaleza mental, lograron igualar el encuentro y lo ganaron en el último instante mediante un penal convertido por Youri Tielemans. Posteriormente, firmaron su mejor actuación en el Mundial con una victoria abultada ante el anfitrión Estados Unidos en octavos de final.
A diferencia de España, el equipo dirigido por Rudi García no necesita acaparar la posesión para infligir daño: su estrategia se basa en recuperar el balón en el momento oportuno y contraatacar rápidamente. Thibaut Courtois se erige como una figura clave en la portería, compensando eventuales debilidades defensivas con intervenciones decisivas y su habilidad para iniciar contraataques, habiendo completado 12 pases exitosos al último tercio desde el área.
El contexto histórico le añade un factor extra a este enfrentamiento. La única vez que España y Bélgica se enfrentaron en una eliminatoria mundialista fue en los cuartos de final de México 1986, donde los belgas se impusieron en la tanda de penales después de un empate 1-1 en tiempo reglamentario. Cuarenta años después, ambas selecciones se cruzan nuevamente en esta instancia, y España buscará tomar revancha en Los Ángeles.







