El encuentro ya se había visto marcado por la tensión, con un gol de penal anotado por Mbappé. Durante el partido se produjeron momentos de dureza y numerosos desacuerdos entre los jugadores.
Al finalizar el partido, el delantero del Real Madrid tuvo un intercambio con el arquero paraguayo Orlando Gill, quien se acercó a saludarlo. Mbappé, sin embargo, no le extendió la mano. Al parecer, Gill reaccionó arrojándole la pelota por la espalda, según informaron diversos medios.
Este incidente impulsó a Amarilla a expresar su indignación. La legisladora del Partido Liberal Radical Auténtico realizó una primera publicación descalificativa contra Mbappé y luego una segunda con términos abiertamente racistas. En sus mensajes, lo calificó de “camerunés colonizado” y realizó comparaciones ofensivas como “en vez de leche materna chupaba cocos y lo más instruido que escuchó eran chimpancés”.
Continuó con su ataque diciendo: “Camerunés colonizado, fingiendo duro ser francés, resentido, rico nuevo, prepotente y feo. Estuvo nervioso y muerto de miedo todo el partido, como todo su equipo; no pudieron meter ni un gol, ganaron de ped…”.
Para culminar sus mensajes, expresó: “Lo único que muchos reclamamos a la Albirroja es no haberle dado una bofetada de mano abierta después de que terminó el partido. Y eso que no soy fanática del fútbol”.
Los comentarios de Amarilla se hicieron virales, provocando un rechazo internacional amplio.
Mbappé reaccionó mediante su cuenta de X, dirigiéndose a la senadora y calificando sus expresiones de racistas. “Madame Celeste Amarilla, usted es una mujer despreciable e indigna de su cargo”, comenzó el delantero. A su vez, resaltó que no representa a la nación paraguaya, la cual ha mostrado pasión y honor a lo largo del torneo. “Usted no representa al Paraguay”, afirmó Mbappé.
El futbolista también lamentó que el racismo de la senadora opacara los logros y esfuerzos del seleccionado paraguayo durante el Mundial. Concluyó su mensaje con una firme condena: “Nunca permitiré que personas como ella tengan la libertad de propagar su odio y su racismo por todo el mundo”.
Este incidente ocurrió tras una destacada actuación de Paraguay, que logró avanzar a octavos de final luego de una histórica campaña, incluido un triunfo ante Alemania, lo que generó gran entusiasmo en el país. Francia, subcampeona del mundo, enfrentó dificultades para progresar, necesitándose de su estrella para romper la defensa sudamericana.
Antes del partido, Mbappé había manifestado respeto hacia Paraguay, describiéndolo como un “rival que hay que tomar en serio”, recordando su hazaña de eliminar a un gigante como Alemania, lo que acentuó el contraste con los comentarios posteriores de Amarilla.
La polémica no se limitó a lo deportivo; el estatus de senadora de Amarilla amplificó el eco de sus declaraciones, planteando interrogantes sobre la responsabilidad de los líderes en relación a discursos discriminatorios. Mientras Francia se prepara para sus próximos desafíos en el torneo, este episodio ha desviado la atención del análisis del partido y ha reavivado un problema persistente en el fútbol internacional: el racismo.







