Olmos se dirigió al barrio Rogelio Martínez, en la capital cordobesa, donde se ubican las oficinas de la hija del ex gobernador. Este encuentro tuvo un significado propio, simbolizando la necesidad de mirar hacia el interior del país y buscar consensos que trasciendan la polarización política del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en un intento de evitar las divisiones internas que afectan a la provincia de Buenos Aires entre Axel Kicillof y la familia Kirchner.
La reunión entre De la Sota y Olmos culminó con una fotografía que emitió un mensaje claro hacia las bases del peronismo: ambos dirigentes están dispuestos a colaborar en un esfuerzo conjunto, con la mirada puesta en construir un espacio nacional para el 2027. La idea es unir al PJ Federal con el movimiento Defendamos Córdoba.
El protagonismo de la legisladora cordobesa aumentó tras las elecciones legislativas del año pasado, en las que obtuvo el 8,75% de los votos, posicionándose en tercer lugar, detrás de La Libertad Avanza y el partido de Llaryora. Desde ese momento, ha intensificado su proyección política a nivel nacional, buscando consolidar una imagen que le permita aspirar tanto a una candidatura nacional como a una provincial.
De la Sota fue considerada como potencial compañera de fórmula de Sergio Massa en las elecciones presidenciales de 2023, y desde entonces ha sido percibida como una figura con posibilidades de integrar una lista justicialista nacional. Su perfil ha evolucionado en el marco de la política interna, donde ha ganado apoyo y ha adoptado una postura crítica hacia el candidato Javier Milei.
Este enfoque se alinea con la política económica y programática que promueve el PJ Federal, liderado por Olmos, junto a Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Federico Achával. Este espacio sostiene la importancia de acercarse al peronismo cordobés en 2027, aunque notan una falta de dirección clara por parte de Llaryora.
Los integrantes del PJ Federal consideran que el gobernador cordobés se encuentra indeciso respecto a la inclusión o no en las colectoras propuestas por el gobierno de Javier Milei, gestionadas por Diego Santilli. Existe un fuerte cruce entre los votantes del peronismo local y los que respaldan a Milei en Córdoba, lo que complica un bloque opositor sólido.
Una de las declaraciones que alimenta las especulaciones sobre esta situación fue la del ministro de Gobierno cordobés, Manuel Calvo, quien en una entrevista afirmó: “Las dos figuras que mayor peso e imagen positiva tienen en la provincia son el Presidente y el Gobernador. Más allá del diálogo institucional, esto empieza a jugar porque se empieza a ver cuándo son las fechas de las elecciones. Diálogo político hay siempre”.
Esta afirmación revela la compleja relación que ha mantenido el gobierno cordobés con la administración actual desde su inicio. A lo largo de este tiempo, Llaryora ha oscilado en su comunicación con el Gobierno, sintiéndose atrapado entre dos electorados. Sus críticas se han centrado en cómo las políticas económicas afectan la economía provincial y la falta de transferencia de fondos desde la Nación.
El principal objetivo de Llaryora es asegurar su reelección en Córdoba, dejando en segundo plano la construcción de un frente nacional. No obstante, mantiene abiertas líneas de comunicación con otros sectores del peronismo, especialmente con Kicillof, con quien intercambia mensajes con frecuencia.
En este clima de cabildeo, Olmos y De la Sota han decidido colaborar y mostrar unidad públicamente, sumándose a un proceso de reorganización del peronismo a nivel nacional. Planean coordinar actividades en diferentes parte del país, reconociendo la importancia de Córdoba como base electoral. La legisladora puede resultar clave para atraer al votante crítico de Milei, que en las últimas elecciones se dividió con el kirchnerista Pablo Carro, quien obtuvo el 5% de los votos.
Olmos ha comenzado a captar la atención de otros líderes del peronismo, especialmente debido a su creciente exposición como articulador de voluntades dentro del justicialismo. Sostiene conversaciones tanto con Kicillof como con otros líderes nacionales, convirtiéndose en un candidato emergente para el año que viene.
El titular de la AGN aboga por evitar la creación de candidaturas precipitadas a un año de las elecciones, dado el clima interno del peronismo, que enfrenta profundas divisiones en varias provincias. Cree firmemente que este marco requiere un enfoque que priorice la construcción en lugar de la figura de un solo candidato.
El PJ Federal continúa con su proyecto de consolidarse en el interior y está organizando tres actos más antes de finalizar el año. Una parte del peronismo es consciente de la necesidad de desarrollar un proceso político arraigado en las provincias. Olmos y De la Sota son parte de ese sector, y su fotografía conjunta simboliza esta nueva visión.







