Esta afirmación refleja la esencia de lo discutido en el Salón Héroes de Malvinas, donde el Gobierno busca llegar a diciembre con suficiente fortaleza como para transitar ese mes con una economía estabilizada y entrar al año electoral con optimismo. Este es el plan de Milei.
El flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, es crucial en este escenario, destacándose por su buena relación con los gobernadores. Desde antes de asumir, había reactivado relaciones con ellos, las cuales continuó tras su juramento. Su influencia va más allá de los 13 mandatarios que lo acompañaron en su presentación.
Es sabido que Santilli aspira a ser uno de ellos en 2027 y su decisión de embarcarse en esta carrera no es caprichosa. A diferencia de lo que sucedió en 2023, en esta ocasión no ha comenzado a realizar recorridos territoriales ni ha activado sus equipos técnicos, bajo la premisa de no herir “susceptibilidades” políticas.
Desde su llegada al Ministerio del Interior, su enfoque ha sido la búsqueda de un equilibrio en sus relaciones, tejiendo buenos vínculos tanto con la esposa del Presidente, Karina Milei, como con el equipo de Caputo. En el escenario libertario, esta doble pertenencia tiene un valor significativo.
Durante la juramentación de Santilli, aunque la atención se centró en la presencia de Manuel Adorni, el verdadero trasfondo político se encontraba entre los invitados. Junto a Santilli asistieron numerosos referentes del PRO, quienes se agrupan bajo el lema de la “Santileta”, y fungen como vanguardia para el proyecto de cara a 2027.
Algunos de estos referentes ya habían llegado al Gobierno en roles secundarios del extinto Ministerio del Interior y ahora formulan una base sólida para el futuro político de Santilli.
Si logra sincronizar el calendario electoral provincial con el nacional para octubre, tiene grandes posibilidades de convertirse en el candidato ideal para liderar la fórmula de síntesis entre el amarillo y el violeta. En sus pláticas con los gobernadores, ha solicitado que no tomen decisiones apresuradas hasta diciembre, con la esperanza de que la economía muestre señales de recuperación. Con ello, busca limitar las maniobras anticipadas para 2027.
El objetivo de concentrar el voto en la primera vuelta y abarcar la mayor cantidad de provincias también tiene otra intención, según expresaron los hermanos Milei durante su reciente encuentro con legisladores: consolidar las mayorías en ambas cámaras del Congreso en una primera vuelta que disperse el voto opositor.
En el oficialismo existen expectativas de alcanzar hasta 34 bancas en el Senado, y más de 130 en Diputados, donde actualmente tienen 95. Esta cifra tendría un impacto significativo al eliminar la necesidad de aliados para alcanzar el quórum. “Se abre otro panorama en el Congreso, con posibilidades mucho más amplias que solo bloquear con el tercio”, comentó uno de los asistentes.
Dicha afirmación revela la ambición que hay detrás de esta estrategia. Durante su primer período, Milei aprendió a gobernar con minoría, utilizando vetos y negociaciones precisas, y su próximo objetivo es transformar esa dinámica construyendo una mayoría propia o casi propia. Para esto, requerirá que la elección presidencial arrastre votos, que la oposición se fragmenta y que la dinámica provincial no obstaculice su avance.
Por supuesto, en las casi tres horas de diálogo con representantes del gobierno también se abordaron diversas cuestiones. Todos los presentes fueron requeridos a dejar sus celulares afuera del salón, lo que sugiere un deseo de mantener la confidencialidad. Además, se planean nuevas visitas a las provincias, aunque aún no se ha definido el formato exacto.
Este fin de semana, la pareja de Karina Milei y Martín Menem aprovechó la inauguración de una nueva sucursal de la Escuela de Dirigentes de LLA en Misiones para reforzar su presencia. Karina Milei expresó: “Nosotros nos diferenciamos de la política tradicional: no actuamos como manada. Hay que formarse para entender las ideas de la libertad y llevar el mensaje del modelo del presidente Milei”.
Karina Milei también subrayó su meta de contribuir a la reelección de su hermano en 2027. A pesar de ello, no se descarta que el Presidente retome su agenda federal, participando el jueves en Tucumán, en el marco de los actos del 9 de julio, y se añadan otras actividades partidarias.
En la reunión, se discutió cómo unificar el relato ante la discrepancia entre la macro y la microeconomía. Un asistente preguntó sobre la posibilidad de una embestida legislativa similar a la de 2025 en el próximo año, a lo que el Presidente respondió que el actual Gobierno es el dique que La Libertad Avanza no tenía antes de diciembre, y se refirió a su capacidad para sostener el valor del dólar.
Uno de los presentes indagó si Argentina podía enfrentar una “enfermedad holandesa”, aludiendo a un fenómeno económico que podría ser perjudicial. El mandatario explicó que mientras las exportaciones sigan en aumento, las importaciones también se expandirán. Según su visión, esto permitiría a los consumidores acceder a productos más económicos, aunque procedan del exterior, activando la microeconomía. Lo que no sea competitivo deberá reacondicionarse.
La respuesta de Milei establece el marco del relato económico que el Gobierno pretende sostener hacia el año electoral. No se ofrece protección uniforme a todos los sectores, sino que se promete reducción de precios, apertura, reconversión y una economía que favorezca a quienes sean capaces de competir bajo nuevas condiciones.
Este enfoque entusiasma a sus partidarios, inquieta a los sectores menos competitivos y abre interrogantes sobre la convivencia del éxito a nivel macroeconómico con una realidad microeconómica que aún no abarca a todos.
Por último, Milei dejó una imagen que sirve para contextualizar su visión: comparó a Argentina con Suiza, un país que se caracteriza por su orden económico y servicios de alto valor, no por una industria pesada. “Suiza produce chocolate, relojes, provee servicios financieros y, de vez en cuando, saca un tenista”, bromeó, provocando risas nerviosas entre los asistentes, conscientes de que en el Mundial podrían enfrentarse a Argentina.
Esta escena ilustra el momento del Gobierno. No solo se busca convencer a los legisladores sobre la lógica del rumbo económico, sino que también necesita proporcionarles un relato que justifique estas decisiones en sus territorios, en el Congreso y en una campaña que, aunque es pronto para nombrar, ya ha empezado a gestarse pensando en el post Mundial.







