Al frente de esta propuesta se encuentra Roberto Santiago Chinelli, exgerente general de la compañía durante el mandato de Eduardo Marsó, cargo que ocupó desde principios del 2024 hasta octubre del mismo año, y con una trayectoria en la firma que se remonta a los años 90. Chinelli lidera una iniciativa respaldada por un grupo de inversores locales y, de concretarse el acuerdo, asumiría la gestión integral de la empresa, incluyendo áreas industriales, técnicas, desarrollo de productos, fabricación, comercialización, recursos humanos y servicio mecánico. La parte financiera se centralizaría en Buenos Aires.
Según fuentes involucradas en las conversaciones, los diálogos han avanzado significativamente y se orientan a culminar antes de fin de junio.
Un punto crucial de la transacción es la situación financiera de la firma, que prevé la asunción de las deudas acumuladas, aunque el monto exacto de estas no ha sido revelado. “La empresa se compra por un dólar, pero quien ingresa se hace cargo de todas las obligaciones que deja la compañía”, indicaron fuentes relacionadas con el proceso.
Este contexto ilustra el complicado panorama que enfrenta Vassalli, que ha experimentado meses de dificultades económicas, conflictos laborales y una actividad productiva casi detenida. Actualmente, los trabajadores operan bajo un régimen reducido de cuatro horas, pactado el año pasado, lo que implica que asisten a la planta sin realizar producción activa.
La operación marca un nuevo capítulo en una crisis que se intensificó en el último año. En septiembre pasado, la empresa se vio envuelta en un severo enfrentamiento con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) debido a retrasos salariales. A medida que pasaron los meses, la situación se deterioró, llevando a la búsqueda de inversores o compradores que aseguraran la continuidad de la firma.
En diciembre, comenzaron a surgir rumores sobre nuevos interesados. En enero, los trabajadores continuaban sin cobrar y la mínima actividad acentuaba la incertidumbre sobre el futuro de la firma. Posteriormente, en marzo, se reportaron negociaciones avanzadas para una eventual venta, y en abril se dio a conocer que el comprador sería un grupo argentino. Actualmente, las negociaciones parecen haber entrado en una fase crítica.
Chinelli es un nombre conocido en Vassalli, dado que durante los años 90 representó a un grupo de accionistas minoritarios y ocupó puestos directivos, incluido el cargo de gerente general durante un periodo crítico. Regresó a ser gerente general bajo la gestión de Marsó, quien adquirió la compañía en enero de 2024 con el objetivo de revitalizarla, aunque esa mejora no se concretó.
La propuesta incluye una reorganización total de la empresa, que abarca la normalización operativa y financiera, así como una transformación tecnológica para modernizarla y desarrollar una nueva línea de productos. “La transformación tecnológica se va a ver con el correr de los próximos meses”, aseguraron miembros cercanos a la propuesta. Asimismo, se planea crear un brazo financiero propio, un sector en el que Vassalli actualmente compite a desventaja frente a grandes multinacionales como John Deere o CNH, que cuentan con divisiones de crédito para financiar adquisiciones de maquinaria.
Fundada en 1949 por Roque Vassalli, la empresa ha sido durante décadas un ícono de la industria nacional de maquinaria agrícola, atravesando múltiples fases de crecimiento, concursos, cambios de propiedad y crisis financieras. Ahora, al cumplir 77 años, se enfrenta a una posible nueva transformación.







