El incremento en la actividad económica ha sido impulsado mayormente por los sectores de agricultura, minería y pesca, mientras que la industria manufacturera y la construcción se mantienen considerablemente por debajo de sus niveles históricos máximos.
El consumo masivo ha registrado once meses continuos de descenso, y el empleo formal en el sector privado sigue en terreno negativo en la mayoría de los sectores. Además, los salarios reales en el sector privado formal han sufrido una disminución aproximada del 3,5% en lo que va del año, con proyecciones que sugieren una contracción real cercana al 5% para el cierre de 2026.
Según la consultora, el panorama para 2027 presenta una combinación de factores, incluyendo un posible evento El Niño de gran intensidad que podría fomentar la cosecha gruesa 2026/27 y aumentar el flujo de divisas agropecuarias, así como el potencial de las exportaciones mineras que podrían superar los 9.000 millones de dólares este año.
Estos elementos pueden contribuir a la acumulación de reservas y a un resultado fiscal favorable, sin embargo, la transmisión de estos beneficios al empleo y al consumo interno es estructuralmente limitada. La consultora advierte que “la estacionalidad del ingreso de divisas agropecuarias anticipa presiones cambiarias en el segundo semestre que actuarán como un soporte para la inflación, complicando la estabilización mensual de precios por debajo del 2% de forma sostenida y afectando la recuperación del poder adquisitivo”.
Asimismo, el perfil de vencimientos de deuda en moneda extranjera superará los 15.000 millones de dólares en 2027, lo que representa un desafío en un año electoral que el FMI ha señalado como un factor de riesgo para la estabilidad del tipo de cambio.
El panorama actual es de un crecimiento agregado, pero la distribución de este crecimiento a nivel sectorial y territorial no augura mejoras homogéneas en las condiciones de vida de la mayoría de la población activa.







