De acuerdo con un análisis de la consultora Invecq, el resultado positivo acumulado durante el primer cuatrimestre fue de USD 8.277 millones, en comparación con USD 1.275 millones en 2025, constituyendo el mayor registro para este período desde 2009 en términos reales. En abril, las exportaciones totalizaron USD 8.914 millones y las importaciones USD 6.204 millones, lo que representa una mejora interanual de USD 2.496 millones.
El informe de Invecq también examina la evolución de las cantidades exportadas entre abril de 2005 y abril de 2026, tomando como base 100 el año 2005. El gráfico revela diversos ciclos: entre 2005 y 2008, el índice de exportaciones crece de 110 a 127 puntos; luego, desciende a 108 en 2009. Entre 2010 y 2012, vuelve a elevarse, alcanzando un nuevo máximo de 128 puntos, seguida de una caída a 105 en 2015. Desde 2016 hasta 2019, hay otra recuperación hasta 125 puntos, seguida de una disminución y un repunte en 2021-2022, llegando a cerca de 124 puntos. A partir de 2023, el índice toca su punto más bajo en torno a 100 puntos, pero desde entonces ha comenzado un crecimiento constante y acelerado que lo lleva a marcar 145 puntos en abril de 2026.
Este último aumento no solo representa el valor más alto registrado en la serie, sino también un incremento del 45% en las cantidades exportadas en comparación con el nivel registrado al inicio del gobierno de Javier Milei, en diciembre de 2023.
Según Invecq, el superávit, que alcanzó su punto máximo en abril, se ha estabilizado en un promedio de USD 2.100 millones desde noviembre, en contraste con una media de USD 686 millones en los primeros 10 meses de 2025. La consultora atribuye este desempeño a una combinación de volúmenes de exportación en niveles máximos y una contracción en las importaciones.
En este sentido, tres de los cuatro principales rubros de exportación lograron cifras históricas al medirlas con un promedio móvil de 12 meses. Los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario alcanzaron los niveles más altos desde que comenzó la serie en 2004, mientras que los combustibles y energía se ubican a un 8% por debajo del pico de enero de 2005, a pesar de que abril marcó el mes más alto de la historia en términos puntuales.
Sin embargo, las manufacturas de origen industrial se mantuvieron en niveles similares a los picos recientes de finales de 2022 y 2018, aunque siguen un 26% por debajo del máximo alcanzado en enero de 2012.
Además del buen desempeño en términos de volumen, se ha registrado una mejora en los precios durante el 2026. En el primer cuatrimestre, los precios de exportación subieron un 6% interanual, lo que ha sido clave, según el estudio, para la mejora en la balanza comercial argentina.
Por su parte, las importaciones han mostrado una tendencia opuesta. Las cantidades importadas han disminuido en todos los meses de 2026, con una reducción promedio interanual del 9,9% y una caída acumulada del 10%. Este descenso ha sido particularmente notable en bienes relacionados con la producción: piezas y accesorios han retrocedido un 30,1%, los bienes de capital un 14% y los bienes intermedios un 3,6%. En cambio, los bienes de consumo crecieron un 2% y los vehículos de pasajeros un 41%, principalmente debido a la llegada de automotrices chinas al país, como BYD, Baic y Jac, entre otras compañías.
Una de las cifras más destacadas es que la importación de combustibles y lubricantes disminuyó un 32,8% en volumen. La consultora vincula esta caída con el cambio estructural que está experimentando Argentina en su transición de importador neto de energía a exportador, impulsado en gran medida por el dinamismo de Vaca Muerta. De hecho, la balanza energética explicó el 52% del saldo positivo en el intercambio comercial de abril.
No obstante, el mejoramiento del saldo comercial no se atribuye a un único factor. Se sostiene en una expansión récord de las cantidades exportadas, un aumento de precios y una disminución de las importaciones, especialmente aquellas relacionadas con el nivel de actividad económica.
En el ámbito financiero, el mercado de obligaciones negociables ha recuperado su dinamismo desde abril tras la volatilidad internacional observada en febrero y marzo. Hasta la fecha, las colocaciones en mayo ya superan los USD 1.600 millones, superando todo lo emitido en abril.
La Ciudad de Buenos Aires también ha vuelto al mercado con una emisión de USD 500 millones, que equivale al 33% del total emitido en mayo. En cuanto a los sectores, el 47% de las emisiones corresponde a empresas del sector energético, el 11% a servicios financieros, y el resto se distribuye entre empresas del agro, servicios no financieros e industria.
Entre las operaciones más relevantes, Arcor emitió deuda en dólares a tres años con una tasa de 5,25% anual en el mercado local. Mercado Pago colocó una obligación negociable con vencimiento en septiembre, a 106 días, con un interés del 0%, mientras que Pampa Energía emitió USD 500 millones a 18 meses con una tasa de 7,775% anual.
Estas emisiones en dólares son una fuente futura de ingresos de divisas, ya que cuentan con un plazo de hasta 180 días para liquidarse parcialmente en el mercado único y libre de cambios (MULC). Este flujo se complementa con los ingresos esperados por la campaña agrícola récord (se prevén ventas por USD 36.111 millones), la mejora en las exportaciones de energía tras el aumento del petróleo (se prevén exportaciones por alrededor de USD 14.000 millones) y el crecimiento de los préstamos en dólares al sector privado.
Sin embargo, el contexto internacional ha seguido ejerciendo presión. En las últimas semanas, las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos han aumentado de manera significativa: el rendimiento a 10 años alcanzó su nivel más alto en 15 meses, y la tasa a 30 años registró niveles no vistos desde 2007.
Este aumento ha encarecido el financiamiento global y ha complicado especialmente a los mercados emergentes, tanto debido a las tasas como a los flujos. Para Argentina, el desafío se presenta en un momento en que el equipo económico busca una oportunidad para regresar al mercado internacional sin aceptar costos elevados, en vista de los vencimientos que se concentran en 2026 y 2027.
Según el informe de Invecq, en 2026 los vencimientos totalizan USD 13.531 millones, aunque los pagos efectivos serían de USD 5.773 millones. Para 2027, los compromisos ascienden a USD 37.609 millones y los vencimientos efectivos a USD 23.507 millones, con mayor presión en los meses de julio y enero.
En este contexto, la semana pasada el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la segunda revisión del acuerdo bajo el Servicio Ampliado del Fondo, lo que permitió un desembolso cercano a USD 1.000 millones. El organismo subrayó el progreso del programa económico argentino y enfatizó la importancia de seguir flexibilizando el esquema cambiario y fortalecer la acumulación de reservas internacionales.
En términos cambiarios, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) realizó esta semana una compra neta de USD 328 millones en un solo día, la segunda mayor del año, acumulando adquisiciones por USD 8.995 millones en 2026. Si se mantiene la dinámica actual de flujos, el mercado proyecta que la meta de acumulación de reservas de USD 10.000 millones podría alcanzarse e incluso superarse en los próximos meses.







