-¿Qué perspectivas de siembra para el trigo argentino se plantean en la precampaña? La campaña se perfila como un desafío, en gran parte debido al aumento de costos de producción relacionado con la guerra. No obstante, a pesar de la incertidumbre, se anticipa que los productores continuarán sembrando trigo; la superficie cultivada podría reducirse ligeramente en comparación con el año anterior, pero no se espera una disminución significativa. “Sabemos que el productor va a sembrar trigo, que más allá de la coyuntura, el trigo aporta muchísimo a lo que es el sistema productivo a nivel lote, en cuanto a cobertura, rotación y el control de malezas”, se manifiesta desde el sector. -¿Cómo se enfrentarán los desafíos de mantener los altos rendimientos de trigo obtenidos en la campaña anterior? “Venimos de una campaña récord de trigo; la verdad que fue un campañón, lo que eleva las expectativas para este año. La vara está alta, pero las condiciones climáticas actuales son favorables y podrían permitir un buen desempeño de las variedades. El aumento de costos obliga a los productores a ser más eficientes y estratégicos, como elegir bien el lote, ajustar bien la tecnología y, sobre todo, ser muy eficientes en el manejo para lograr un mejor resultado productivo”, se destaca. -¿Se podrán mitigar las bajas en los niveles de proteína en los granos de trigo? “Venimos de una campaña con altos rendimientos de trigo, pero baja calidad y proteína, algo que suele suceder porque ambas variables se contraponen. Nuestro enfoque es el mejoramiento genético, aprovechando la escala y variabilidad de nuestro programa en GDM, para buscar variedades que combinen alto rendimiento y buena calidad. La solución a futuro es seguir invirtiendo y trabajando en mejoramiento genético para lograr ese equilibrio”, se explica. -¿Qué nuevas variedades de trigo y de soja presenta Neogen para la próxima campaña? “Nuestro objetivo en trigo es ofrecer un portfolio compacto y sencillo con cuatro variedades que cubren las necesidades nacionales del productor. Lanzamos la NEO 70 T25 para siembras tempranas y ciclos largos, con excelente performance y sanidad. Para ciclos intermedios, tenemos la NEO 51 T25 (lanzamiento anterior) y la nueva NEO 52 T26, que eleva el techo productivo. Recomendamos la 52 T26 para ambientes de máximo potencial. Para ciclos cortos, ofrecemos la 30 T23, muy completa y productiva. Así, mantenemos una oferta clara y contundente para el productor”, se señala. En el caso de la soja, la oferta de productos es considerablemente más amplia, adaptándose a diversas necesidades y biotecnologías. “Tenemos más de 10 variedades de todos los ciclos de madurez, desde el 3.5 hasta el 7.0, abarcando todas las tecnologías disponibles a nivel nacional, como la RR, las Enlist y las Conkesta”. -En relación a la soja, ¿qué recomendaciones se hacen para reducir la brecha de rindes con Brasil y Estados Unidos? “Claramente, lo que inicia esa brecha entre los tres países es el reconocimiento de propiedad intelectual en soja, que comienza por las diferencias en legislación y cultura. En EE.UU., casi el 1”.
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