El artículo señala que el ajuste fiscal y la política monetaria restrictiva han impactado negativamente en la actividad económica. Según un estudio de JPMorgan, Argentina estaría ingresando en una recesión técnica, caracterizada por dos trimestres consecutivos de contracción en el Producto Bruto Interno (PBI). Este deterioro está afectando especialmente a la clase media y a los trabajadores, quienes, tras casi tres años de políticas económicas libertarias, siguen esperando una mejora en sus ingresos.
De acuerdo con la consultora Equilibra, los salarios reales se mantienen aproximadamente un 10 por ciento por debajo de los niveles de inicio de 2023. La disminución del poder adquisitivo limita las compras y tiene un impacto directo en comercios y fabricantes. A esto se suma la pérdida de puestos de trabajo registrados, que el informe estima en alrededor de 300.000, basándose en estadísticas oficiales.
El informe también reconoce los logros que el Gobierno resalta, como el superávit fiscal, la reducción de la inflación desde un pico cercano al 300 por ciento hasta el 34 por ciento, y el mejoramiento de las perspectivas de generación de divisas a través de la energía y la minería. No obstante, advierte que estos avances coexisten con una transformación económica dolorosa, cuyos beneficios aún no se perciben para una gran parte de la población.
Desde el ámbito empresarial se observa una paradoja similar. Las empresas celebraron la eliminación de restricciones a las importaciones y controles cambiarios, pero enfrentan ventas débiles y una creciente competencia de productos extranjeros más económicos. Según Invecq, la inversión total ha caído un 13 por ciento desde 2023, mientras que las altas tasas de interés y la persistencia de la restricción monetaria se identifican comolímite a la actividad económica.
La expansión en ciertos sectores no garantiza una recuperación generalizada. El economista Martín Rapetti, fundador de Equilibra, distingue entre los grandes proyectos relacionados con recursos naturales y el resto del sector productivo. Su análisis indica que hay focos de crecimiento, pero otras actividades continúan estancadas o en declive. Los sectores dinámicos, además, no compensan la pérdida de empleos en aquellos que están en retroceso.
El Gobierno sostiene que la posible reelección de Milei podría desencadenar una nueva ola de inversiones por decenas de miles de millones de dólares. Sin embargo, esta expectativa depende de una reducción adicional en los costos de financiamiento que haga viables nuevos proyectos. La promesa parece trasladar una mejora esperada hacia un futuro mandato, mientras que la situación actual todavía no presenta beneficios tangibles para la economía en su conjunto.
Paralelamente, el descontento comienza a registrarse en las encuestas. El informe menciona datos de AtlasIntel que indican que la aprobación presidencial ha caído del 43 por ciento en enero al 38 por ciento en agosto. También se destacan las denuncias de corrupción que afectan al círculo cercano al Presidente, lo que ha debilitado una de las banderas políticas con las que Milei llegó al poder.
A pesar de este panorama, el Presidente ha decidido no cambiar su enfoque económico. La interrogante que plantea el análisis es hasta qué punto se podrá mantener esta postura cuando la estabilidad de algunas variables se enfrenta a la pérdida de empleo, salarios rezagados y una inversión en declive. A un año de las elecciones presidenciales de 2027, la recuperación sigue siendo una promesa para aquellos que dependen del mercado interno y del trabajo.







