El peso de no cumplir con algunas de las promesas económicas más importantes realizadas por Trump recae sobre los hombros del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de acuerdo con un artículo reciente de una publicación estadounidense.
Se indica que Bessent debe enfrentar la responsabilidad de asegurar que los objetivos económicos de Trump —quien le encomendó la tarea de bajar los precios y aumentar la presión sobre Irán mediante sanciones— sean alcanzados. “Scott no puede fallar”, destacó un alto funcionario de la administración.
Aunque los defensores de Bessent sostienen que su estilo enérgico y determinado ha sido efectivo, tras veinte meses en el cargo, el secretario se halla ante el escepticismo de los mercados y una economía que podría obstaculizar las aspiraciones de los republicanos en las inminentes elecciones de mitad de mandato.
En un momento, Bessent propuso a Trump una estrategia económica denominada “3-3-3”, que implicaba reducir el déficit al 3% para 2028, impulsar el crecimiento del PBI al 3% y aumentar la producción petrolera en tres millones de barriles diarios.
No obstante, hasta el momento, su plan no ha logrado los resultados deseados. Según estadísticas mencionadas en el artículo, el PBI crece en torno al 2%, la producción petrolera se incrementó en un millón de barriles diarios y el déficit se mantiene en el 6%. Además, la deuda estadounidense asciende al 122% del PBI.
A un mes de las elecciones, las críticas hacia la gestión económica de Bessent continúan creciendo.
El mencionado artículo también hizo referencia a varios episodios que reflejan el fuerte carácter de Bessent. En varios casos, su comportamiento fue un factor significativo en la salida de funcionarios clave, según afirmaron fuentes cercanas.
Bessent ha sostenido relaciones turbulentas con otros miembros de la administración, como el director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda y el secretario de Comercio. Además, no tuvo una buena relación con un empresario destacado durante su paso por el Departamento de Eficiencia Gubernamental.
Desde su llegada a principios de 2025, Bessent ha sancionado y reprendido tanto a asesores de alto nivel como a personal más junior por diversas cuestiones.
Una de las renuncias más sonadas fue la de John Hurley, subsecretario de la agencia para el terrorismo y la inteligencia financiera, que forma parte de la cartera del Tesoro. Según el relato, a principios de año, Trump pidió a Bessent investigar denuncias de fraude en la comunidad somalí de Minnesota, y Bessent consideró que Hurley estaba demorando la pesquisa.
Durante una reunión en el Departamento del Tesoro, Bessent confrontó a Hurley de manera agresiva, gritándole frente a sus asesores, lo que fue tan notorio que otros empleados cercanos lo escucharon. Posteriormente, Bessent debatió con sus asesores la posibilidad de reubicar a Hurley en otro puesto, logrando que, pese a haber sido confirmado por el Senado, renunciara para asumir la embajada de Estados Unidos ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.







