Recientemente, Brasil ha sido escenario de importantes cambios, como la salida de Lemon, mientras que Bitso establece una alianza con un operador local para cumplir con la normativa vigente. Por su parte, Belo sigue operando en el país y busca ampliar su participación en el mercado. Crypto.com, en cambio, ha decidido eliminar la posibilidad de financiar cuentas en reales, lo que podría provocar una caída en el volumen de transacciones y usuarios.
El Banco Central de Brasil estableció como plazo límite el 30 de octubre para que las empresas soliciten la autorización correspondiente para operar. Entre los requisitos impuestos por el regulador, se destaca la exigencia de un capital mínimo, que oscila entre R$ 10,8 millones y R$ 37,2 millones, equivalentes a entre u$s 2,1 millones y u$s 7,2 millones. A ello se suman los costos de inversión en tecnología, personal calificado, ciberseguridad, controles internos y reportes regulatorios.
Estas estrictas barreras de entrada propiciarán la concentración del mercado cripto en Brasil, excluyendo a startups y pequeñas empresas. Un estudio reveló que actualmente existen entre 150 y 200 compañías cripto en el país, de las cuales solo entre 20 y 25 lograrían adaptarse a la nueva normativa, lo que representa apenas un 10 % a 17 % del total del mercado.
Desde Lemon señalaron que solicitar la licencia para operar en Brasil implica “inmovilizar una suma desproporcionada de capital” en relación al tamaño de sus operaciones en ese país. Afirmaron que en Argentina, la regulación de criptomonedas ha generado un marco claro y un entorno seguro, favoreciendo el crecimiento del ecosistema de activos digitales local. En contraste, en Brasil, las exigencias normativas han llevado a la salida de empresas que pretendían invertir e innovar en el país. Por ello, ahora centrará sus esfuerzos en Argentina, Perú y Colombia.
Por su parte, Bitso ha decidido formar una alianza con Mercado Bitcoin, combinando fuerzas para alcanzar una base de 15 millones de usuarios y más de u$s 130.000 millones en transacciones anuales. Esta decisión responde a una serie de factores, siendo el plazo regulatorio uno de los más determinantes.
Belo, que continuará su actividad en Brasil, pretende aprovechar la retirada de competidores para fortalecer su posición en el mercado.
La regulación brasileña contrasta con la de Argentina, donde el patrimonio mínimo requerido es significativamente inferior, situándose entre u$s 35.000 y u$s 150.000.
Si bien la normativa local también ha llevado a una consolidación del mercado, este proceso ha sido menos drástico en comparación con el brasileño. Actualmente, de las 165 empresas registradas en el listado de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) de la Comisión Nacional de Valores, solo quedan 82 operando.







