Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, expresó que “las proyecciones de inflación y tipo de cambio resultan razonables, aunque observamos un mayor optimismo en la estimación de crecimiento”.
En cuanto a la inflación, Piccardo comentó que alcanzar el 18% anual implicaría un incremento mensual promedio de aproximadamente el 1,4%. Este escenario no parece irreal, ya que en agosto la inflación fue del 1,7% y es probable que se registren valores inferiores antes de fin de año. También destacó que su proyección coloca la inflación en un 21% anual y que el cálculo del tipo de cambio es similar al establecido por el gobierno.
El economista Nadin Argañaraz consideró que las hipótesis son optimistas, aunque no irrealistas, señalando que el crecimiento proyectado es del 4%, a diferencia del consenso que se sitúa en el 3%. Para él, esto refleja una expectativa optimista. Respecto a la inflación, indicó que la meta gubernamental es del 18% —equivalente a un 1,4% mensual—, mientras que sus estimaciones oscilan entre el 20% y el 22%. En este sentido, Argañaraz insistió en que “el presupuesto es optimista, pero no irrealista”.
Gabriel Caamaño, por su parte, centró su análisis en el nivel de actividad económica, al señalar que una aceleración de la actividad con una inflación anual reducida en 10 puntos y un tipo de cambio real relativamente estable en un año electoral resulta bastante optimista. Mencionó en su cuenta que “el recálculo de 2026 (2,5%) parece muy optimista en términos de actividad, a juzgar por cómo viene el EMAE” y añadió que la publicación de los datos del PBI del segundo trimestre, que se dará a conocer el jueves, podría modificar las proyecciones.







