– Incremento acelerado de las ganancias en comparación con las proyecciones.
– La inteligencia artificial como un factor clave.
– ¿Desaparecen los riesgos?
Tras años de debate sobre una posible corrección en Wall Street debido a la percepción de que “las acciones habían subido demasiado rápido” y que las valuaciones eran injustificadas, la situación ha comenzado a reevaluarse.
Algunos analistas sostienen que el notable crecimiento de las ganancias corporativas durante 2026 ha permitido que las valuaciones del S&P 500 se hagan más ajustadas, a pesar de que el índice continúa operando cerca de sus máximos históricos.
Este ajuste no se debe a una caída en los precios de las acciones, sino más bien a un fenómeno menos evidente, ya que las utilidades han crecido a un ritmo superior al de las cotizaciones. En términos prácticos, esto sugiere que el mercado no está necesariamente “más barato”, pero sí menos exigente que hace un año.
Para valorar si una acción es cara o barata, los inversores suelen analizar una relación simple: cuántos dólares están dispuestos a pagar por cada dólar generado por la empresa.
Durante gran parte de 2025, esta relación se había expandido, con las acciones aumentando a un ritmo que superaba las ganancias, impulsadas por la euforia en torno a la inteligencia artificial. Sin embargo, este año la dinámica ha cambiado.
Las ganancias empresariales comenzaron a crecer en un porcentaje que no solo coinciden con las previsiones del mercado, sino que incluso las superaron.
Esto propició que, aunque las acciones continúen cerca de máximos históricos, las valuaciones hayan dejado de parecer tan exigentes.
Desde un enfoque técnico, se indica que el ratio precio/ganancias esperado (P/E forward) ha disminuido de aproximadamente 22 veces a 19,5 veces.
Esto implica, en términos sencillos, que actualmente los inversores están pagando menos por cada dólar de ganancias futuras en comparación con el año anterior, gracias al aumento en las utilidades de las empresas.
La última temporada de balances del segundo trimestre ha consolidado esta tendencia.
Las ganancias de las empresas del S&P 500 experimentaron un incremento del 33,9% interanual, superando notablemente el 23,2% proyectado por el consenso del mercado, lo que representa la mayor expansión desde el tercer trimestre de 2021. Las ventas también mostraron un crecimiento del 15,7%, por encima de las expectativas iniciales.
Según se destaca, este comportamiento ha validado expectativas que, hasta hace poco, podían parecer demasiado optimistas.
Además, se menciona que, de cumplirse los pronósticos actuales, 2026 podría convertirse en uno de los mejores años para el crecimiento de las ganancias del S&P 500 desde principios de la década de 1990, excluyendo el rebote excepcional tras la pandemia.
Gran parte de esta mejora se explica por el sector tecnológico.
Las expectativas para las empresas relacionadas con la inteligencia artificial se han revisado al alza tras recientes resultados, en particular por la actuación de NVIDIA.
Se prevé que las ganancias del sector tecnológico aumenten un 62,2% en 2026 y que continúen su expansión con fuerza en 2027 y 2028.
Si estas estimaciones se concretan, el crecimiento acumulado de las utilidades del sector alcanzaría un impresionante 178% en tres años. No obstante, esto también implica un desafío significativo.
Las actuales valuaciones dependen de que estas expectativas se realicen efectivamente. Si las ganancias continúan superando las proyecciones, el mercado podría mantener los actuales niveles. En caso contrario, la presión sobre los inversores podría aumentar rápidamente.
Se advierte que el mercado sigue incorporando previsiones muy exigentes para los próximos años, y que gran parte del rendimiento del índice dependerá de la consistencia en los resultados de las empresas.
Por ello, se mantiene una perspectiva positiva sobre la renta variable estadounidense, subrayando la importancia de diversificar.
Se sugiere complementar la exposición tradicional al S&P 500 con versiones de pesos iguales (Equal Weight), así como incorporar acciones de mediana capitalización y de mercados desarrollados fuera de EE. UU., para mitigar la alta concentración del índice en las grandes tecnológicas.
En conclusión, el rally de Wall Street ya no se sustenta únicamente en expectativas relacionadas con la inteligencia artificial. Hasta el momento, las ganancias corporativas han empezado a respaldar ese optimismo.







