Estas consideraciones fueron expresadas por Emir Carrillo, de Emir Carrillo & Asociados, y Francisco Cinque, director para América de Advanta, durante el panel titulado “El campo como oportunidad de inversión y crecimiento”, en el marco del evento Negocios del Campo. La moderación del encuentro estuvo a cargo de Viviana Valles.
Desde la óptica del mercado inmobiliario rural, Carrillo delineó un panorama de restauración del interés en la compra de tierras, asegurando que en los últimos años los precios han empezado a afirmarse. “El sector está pasando por un buen momento. En estos últimos dos años y medio del nuevo gobierno, la estabilidad ha creado un interés importante en la búsqueda y en la compra de campos. Ese interés se ha manifestado con hechos puntuales, concretos. Los compradores ven una oportunidad y los valores se han afirmado”, explicó.
En esta línea, destacó las áreas más productivas del país, como la zona núcleo y la región de maíz, que abarca el norte de Buenos Aires y parte del sur de Santa Fe, además del sudeste de Córdoba. Carrillo comparó estos valores con los de otros países de la región, subrayando que, a pesar de la recuperación, la tierra en Argentina sigue costando menos que en ciertas regiones de Brasil.
“Estamos baratos respecto de algunos países vecinos. Comparativamente, los campos de la Argentina son superiores a los campos de los vecinos, de Paraguay, de Uruguay. En Brasil, los campos valen más caro que en la zona núcleo, sobre todo en la zona sur de Paraná o en el estado de San Pablo. Hay valores de hasta US$25.000 o US$27.000 por hectárea. Se puede decir que los valores recién ahora, en la Argentina, muestran precios parecidos a los existentes en 2011”, añadió.
En cuanto a la situación legislativa, Carrillo también abordó el debate respecto a la modificación de la ley de tierras y su impacto en la llegada de capital extranjero. Consideró que hay una falta de información general acerca de la normativa y las posturas de quienes participan del negocio inmobiliario rural. “A la sociedad le falta información para interpretar claramente qué significa la ley de tierras. Cuando nosotros hablamos de la ley de tierras, de nuestro rol, se puede interpretar malamente como que tenemos intereses. Por supuesto que tenemos intereses, pero esto va más allá del interés comercial que podemos tener. La ley de tierras es beneficiosa para la Argentina”, comentó.
Por su parte, desde la industria de semillas, Cinque subrayó la transformación que han enfrentado las empresas para adaptarse a las decisiones productivas de los agricultores, haciendo hincapié en el rol que juegan la genética y la tecnología en la reducción del margen de error en cada campaña. Según expuso, la estrategia de Advanta en los últimos años se ha centrado en acercarse al productor para identificar sus necesidades.
“Arrancamos entendiendo la estrategia de la compañía: estar cerca del productor. Creo que es lo más importante que una empresa tiene que tener al final del día”, comentó. Además, enfatizó que las condiciones productivas actuales exigen a las empresas ir más allá de la mera venta de insumos y ofrecer un asesoramiento integral.
“Hoy por hoy, a medida que el cambio climático aparece, que las rentabilidades se empiezan a caer, uno tiene que ser mucho más preciso en qué profundizar, qué aplicar y en qué lote. Al final del día, cuando uno está cerca del productor, lo acompaña. Ese asesoramiento 360°, que antes por ahí era solo ir y venderle las semillas, creo que hoy es algo de lo que las compañías se están dando cuenta”, explicó.
Cinque destacó también el creciente papel de la tecnología, aunque argumentó que su integración no debe afectar las relaciones personales entre las empresas y los productores. “Lo más difícil de todo es cómo integrar la tecnología sin que sea disruptiva a nivel cultural dentro de las empresas y de las personas. Al final, a nivel del contacto de la tecnología con las personas, genera cambios importantes dentro de las empresas”, subrayó.
Asimismo, puso de relieve la importancia de la genética y reveló que Advanta ha aumentado significativamente sus inversiones en el país, afirmando que “la genética es la base de toda empresa de semillas”.
Advanta ha cuadruplicado su inversión en genética en Argentina, donde la empresa cuenta con programas de investigación que ofrecen apoyo no solo local, sino también para otras naciones.







