Dicha regulación solo permite a los bancos otorgar préstamos en dólares a aquellos clientes que generan esa moneda, es decir, a exportadores o actores de la cadena productiva relacionada. Sin embargo, desde el Gobierno consideran que las circunstancias actuales son diferentes a las que llevaron a la crisis del modelo de convertibilidad, y están considerando la creación de un marco legal que regule sin prohibir.
La principal razón que sustenta esta postura es que la reciente flexibilización del cepo cambiario, junto con el blanqueo y la ley de inocencia fiscal, han favorecido el incremento de depósitos en dólares en el sistema financiero nacional. No obstante, los bancos enfrentan numerosas limitaciones para manejo de esos fondos.
Santiago Bausili, presidente del Banco Central (BCRA), subrayó la necesidad de ampliar estas opciones y sus beneficios. En una conferencia de prensa, afirmó: “Creo que los argentinos van a seguir ahorrando en dólares por un tiempo y, mientras no les demos la forma de canalizar ese ahorro en instrumentos en el sistema financiero doméstico, lo van a llevar a otros sistemas financieros. Y eso no nos conviene como país.”
Recientemente, la entidad ha introducido ciertas flexibilizaciones en la normativa vigente. En un primer paso, autorizó a los bancos a prestar dólares propios al sector privado no exportador, y luego permitió que las entidades prestaran en moneda estadounidense a clientes con ingresos en pesos, siempre y cuando cuenten con garantías en dólares proporcionadas por exportadores.
Luis Caputo, el ministro de Economía, había expresado previamente su apoyo a los créditos en dólares, enfocándose en las líneas hipotecarias en un coloquio organizado por CEDU+AEV en Batev. Caputo sugirió que los bancos podrían sortear las restricciones a través del mercado de capitales, recordando que tienen la opción de emitir deuda para financiar hipotecas en dólares o colaborar en la creación de un fondo de crédito para la vivienda.
“Nosotros tenemos la forma de ayudar al desarrollo de esto. Júntense: armen un fondo inmobiliario entre seis o siete bancos o agentes de Bolsa. Si hacen eso, yo puedo probablemente conseguir duplicar, triplicar o cuadruplicar eso con plata de organismos multilaterales. Ya lo venimos hablando hace mucho con ellos y están dispuestos a apoyarnos”, indicó Caputo.
Además, el ministro dejó abierta la posibilidad de utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses para este propósito: “Incluso, podría ser hasta desde el Estado mismo, con fondos del FGS.”
Caputo propuso la creación de una especie de asociación público-privada respaldada por organismos multilaterales para desarrollar el mercado hipotecario y consideró que esto podría representar una atracción de inversión significativa para aquellos argentinos que han aportado sus dólares al sistema financiero.
“El potencial es enorme porque el ahorro ya está. La gente lo tiene debajo del colchón y hay que lograr que lo saque, y el crédito es lo que hace la diferencia”, agregó el titular del Palacio de Hacienda.
De acuerdo con el último informe de política monetaria del BCRA, la normativa actual genera un importante diferencial entre los préstamos y los depósitos en dólares y pesos, posicionándose en el 60% y el 84%, respectivamente.
La entidad estimó que la capacidad de préstamo no utilizada en dólares en el sistema bancario es considerable, representando un 17% de la masa de depósitos en esa divisa, lo que equivale a casi 7000 millones de dólares.
“La falta de posibilidades de aplicar estos fondos constituye un desincentivo a que los bancos remuneren con tasas de mercado a los ahorristas. La tasa de interés al ahorrista por plazo fijo bancario en dólares se ubica en torno al 1% nominal anual, muy por debajo del nivel de tasas de interés en dólares libre de riesgo que se pueden obtener en el mercado internacional”, indicó el documento.
Al comparar la situación argentina con la de otros mercados como Perú y Uruguay, el BCRA resaltó la posibilidad de otorgar crédito con descalce cambiario si se establece y se gestiona un régimen cambiario que permita ajustes de precios relativos y controle el acceso de clientes que presentan mayor riesgo.
“El crédito con descalce cambiario administrado de esta manera tiende a fluir a aquellos sujetos de crédito que presentan alta calidad crediticia a criterio de los bancos o a sectores con activos y colaterales que cotizan en dólares (como la construcción y el real estate)”, concluyó la autoridad monetaria.







