En Washington existen dos índices de inflación. Uno es el índice CPI, que se asemeja al IPC argentino, representando una canasta típica del gasto de los consumidores. El otro índice considera el gasto de consumo personal (PCE), que abarca una canasta más amplia, incluyendo gastos en seguros y servicios médicos, entre otros.
Los cambios en el PCE comenzaron en agosto, y la primera versión del índice ajustado se publicará en septiembre. La última cifra reportada en junio fue de 3,7% anual. Se anticipa que estas modificaciones generarán una desaceleración en los números, de acuerdo a economistas de Wall Street. No obstante, la inflación seguiría superando la meta del 2% establecida por la Reserva Federal. Ningún político, ni siquiera Warren, ha insinuado que estos cambios busquen un beneficio político para Trump. El instituto estadístico de EE.UU. está bajo la dirección de un funcionario nombrado durante la administración de Joe Biden, quien fue predecesor del actual presidente.
A nivel internacional, los índices de inflación se actualizan periódicamente debido a las variaciones en los patrones de consumo y los canales de venta.
En Argentina se generó un debate a inicios de año cuando el entonces presidente del Indec, Marcos Lavagna, trató de implementar una actualización del IPC alineada con las recomendaciones del FMI. Sin embargo, Javier Milei optó por seguir utilizando el antiguo método de medición. La nueva versión del IPC contemplaba una mayor asignación a los gastos en servicios, acorde a una canasta de consumo más moderna. En su último informe, el FMI destacó que “la prolongada demora en la actualización del IPC ha dejado la metodología obsoleta y menos representativa de la cesta de consumo actual”.
El economista Miguel Angel Broda presentó esta semana un análisis que compara las variaciones entre ambas canastas de inflación. Asegura que la inflación correctamente medida desde el comienzo de la gestión de Milei sería 20 puntos porcentuales más alta, pasando de 312,1% acumulado a 333,8% (entre noviembre de 2023 y mayo de 2026). Al mismo tiempo, el ingreso disponible ha registrado una caída del 9,7% según el antiguo IPC y del 18% con el índice actualizado.
La controversia en EE.UU. sobre los datos de inflación ha tomado mayor relevancia amid rumores de que Donald Trump ha mantenido comunicaciones telefónicas regulares con el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien asumió hace pocos meses a instancias del propio Trump.
Se reportó que “el Presidente llama a Warsh de manera intermitente varias veces en pocos días, intercaladas por períodos de silencio prolongados”, según declaraciones de fuentes cercanas. Trump ha buscado asesoramiento de Warsh sobre diversos temas, incluyendo el impacto de la guerra en Irán y el rápido crecimiento de la inteligencia artificial en la economía. Warsh lleva menos de tres meses en su cargo.
Trump ha criticado abiertamente al ex presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por no reducir las tasas, a pesar de haberlo designado en 2018, y cuyo mandato finalizó en mayo. La elección de Warsh genera incertidumbre en los mercados respecto a si se mostrará independiente de las expectativas de Trump sobre la baja de tasas, algo que había reprochado a Powell.
En Estados Unidos, la Reserva Federal opera con autonomía respecto al Poder Ejecutivo, garantizando mecanismos legales que protegen al presidente del banco central de ser destituido. Este es el objetivo del actual proyecto de reforma de la Carta Orgánica en Argentina, el cual argumenta que la autoridad monetaria tendría menor presión para financiar el déficit del Tesoro.
Desde la década de 1970, existe en EE.UU. una larga tradición de interacción entre el Presidente y el titular de la Reserva Federal, fenómeno que también se observa en Argentina.
“Sería saludable que no hablemos tan seguido”, le sugirió Guido Sandleris a Mauricio Macri al asumir como presidente del BCRA en 2018. “Hablemos, si le parece, cada dos semanas. Si hay un problema que requiera su intervención, yo lo contactaré. Pero mantengamos distancia”, agregó. Sandleris sucedió a Luis Caputo, quien mantenía diálogos diarios con Macri.
Las estadísticas, la inflación y el banco central son temas de creciente atención tanto en Argentina como en Estados Unidos.







