“Vi Messis bebés, Messis ancianos y Messis embarazadas. Messis en motocicletas y Messis en sillas de ruedas. Messis besándose y Messis peleando. Vi a un Messi calvo con la cabeza pintada de azul. Messis esperando waffles calientes, Messis con camisetas de Messi haciendo fila para comprar más camisetas de Messi. A un Messi mirando pinturas impresionistas. A Messis posando para fotos donde asesinaron a John F. Kennedy. Diez millones de Messis, densidad descomunal de Messis, un mar de Messis”, relata Sam Anderson, un periodista y escritor que afirmó haber conocido a Messi a través de su hijo. Se siente agradecido de ser un “testigo” del astro y destaca que lo más impactante de él es “su forma de caminar”, que recuerda a alguien que esparciese alpiste para las palomas. No obstante, lo describe como “un ladrón de bancos una hora antes del atraco, intentando pasar desapercibido” y se cuestiona: “¿qué se pierde cuando una superestrella desaparece?”. Anderson teme que la respuesta resida en “una cierta relación con el tiempo”. Sin embargo, sus inseguridades se disipan al observarlo jugar: “Me di cuenta de que Messi nunca se irá”.
Por otro lado, algunos críticos sostienen que Messi es un “protegido” de la FIFA, señalando que tuvo cinco penales en siete partidos en Qatar y que recibió otro en el encuentro contra Egipto. La zona gris en la interpretación arbitral plantea discusiones sobre si un milímetro más o menos, o si un choque natural es falta, favorece a ciertos equipos, como ocurrió con Egipto, beneficiado en su empate angustioso contra Irán. También se menciona el polémico gol anulado a Croacia que benefició a Portugal. En ese contexto, no se escucharon acusaciones de “Mundial arreglado” para Cristiano Ronaldo. Con Colombia fuera de la competición, Argentina, defensora del título, es ahora la única representante de América que ha conseguido avanzar a los cuartos de final, que se completan con seis equipos europeos y uno africano (Marruecos). Sin embargo, la selección no cuenta con un gran apoyo regional, una situación que no es nueva ni se limita solo al fútbol. Además, en cada ciudad en la que juega, es evidente que la cantidad de camisetas de Messi que se ven no provienen únicamente de argentinos; fanáticos locales, asiáticos y latinoamericanos también rinden homenaje al genio que nunca se rinde.
La selección se presenta más vulnerable que en Qatar. Recibe muchos goles a pesar de que las llegadas al arco no son numerosas. El mediocampo, que había mejorado con la incorporación de Leandro Paredes, ahora se muestra irregular. La dependencia del desequilibrio en el juego sigue centrada en un Messi de 39 años, a pesar de que Lautaro Martínez tuvo una destacada actuación al ingresar al partido. Lionel Scaloni, que no se atribuye invenciones ni decisiones brillantes desde el banquillo, sigue confiando en el corazón y la fortaleza de sus antiguos gladiadores. Con un líder disminuido pero no derrotado, este espíritu colectivo logró reaccionar a tiempo para evitar una despedida sombría que muchos anticipaban con tristeza en Atlanta, olvidando que esta selección ha aprendido a convivir con una montaña rusa de emociones. ¿Alcanzará esto para lo que queda? ¿Habrá sangre nueva en el plantel para reforzar el tramo final?
El próximo sábado, será el turno de enfrentar a Suiza en Kansas. Si el fútbol no existiera como un mundo aparte, la teoría conspirativa señalaría que Suiza es la casa eterna de la FIFA y que su presidente, Gianni Infantino, es suizo. Sin embargo, Suiza es sede debido a su capacidad para mantener secretos. Un verdadero paraíso, aunque su reputación se vio empañada en 2015, cuando el FBI desnudó la corrupción del FIFAGate. Infantino se alió con Donald Trump para evitar nuevos escándalos, aunque esta semana ha enfrentado uno de los mayores golpes de su mandato. El presidente de Estados Unidos, con su típico narcisismo, exhibió poder y dejó a Infantino en un ridículo incómodo. La FIFA, con justificaciones insostenibles, permitió que Falorim Balogun, delantero estrella de Estados Unidos, pudiera jugar contra Bélgica, tal como deseaba Trump. A pesar de todo, el fútbol sigue siendo una constante positiva. La celebración burlona de Romelu Lukaku, tras la contundente victoria 4-1 que eliminó al anfitrión, quedará grabada en la memoria de este Mundial. Por fortuna, el fútbol sigue existiendo y Messi, el crack que nunca se marcha, permanece como símbolo de recuerdos eternos.







