Durante el especial Haciendo Argentina: Energía para el futuro, Leonardo Rufinelli, gerente comercial de Banca Empresas del Banco Nación y economista, sostuvo que la evaluación crediticia debe considerar la capacidad de generar ingresos en el futuro, además de la situación contable de cada firma.
“El balance muestra una foto del pasado que ya no sirve para mirar el crédito en esta industria. Hay que financiar sobre la proyección del flujo de negocios”, sostuvo.
Uno de los pilares de ese cambio es el financiamiento de proyectos, un mecanismo que organiza el crédito en función de los flujos de fondos previstos y de los compromisos comerciales vinculados a cada iniciativa. El enfoque puede ser importante en una actividad que requiere plazos extensos para invertir y en la que la recuperación del capital depende de la operación futura.
“Tenemos que hacernos amigos de esta nueva forma de ver el crédito, a la que históricamente los bancos del sistema tuvimos cierta reticencia”, afirmó Ruffinelli.
La propuesta plantea ir más allá de los balances tradicionales e incluir en el análisis los contratos, los ingresos proyectados y la estructura financiera de cada iniciativa. Así, la evaluación puede adecuarse mejor a las particularidades de los proyectos energéticos y a sus tiempos de desarrollo.
El desafío no alcanza solo a las grandes compañías dedicadas a explorar, producir o transportar energía. También involucra a las PyMEs que aportan equipamiento, servicios técnicos, infraestructura y soluciones para el funcionamiento de la industria.
Estas firmas requieren recursos para adquirir maquinaria, sostener el capital de trabajo, cumplir con contratos y aumentar su capacidad productiva. Por eso, contar con distintas alternativas de crédito es importante para respaldar tanto las tareas cotidianas como las inversiones de mayor escala.
En ese marco, el Banco Nación ofrece opciones de financiamiento de corto y largo plazo, con tasas fijas y variables, destinadas a distintas necesidades empresariales. La alternativa depende de las características de cada operación, sus plazos y el uso previsto de los fondos.
“Nuestro rol es poner el crédito al servicio de la producción en toda la cadena de valor”, resumió Rufinelli.
La capacidad de vincular las necesidades financieras de las grandes inversiones con las de sus proveedores será uno de los factores que influyan en la participación de las empresas locales en la expansión energética. Adaptar los criterios de evaluación y ampliar las herramientas crediticias forma parte de ese reto.
El especial Haciendo Argentina: Energía para el futuro ya está disponible completo en plataformas digitales.







