El viraje no se limita a una sola empresa. Ualá ya funciona como banco, Mercado Pago superó las revisiones técnicas para avanzar con Mercado Banco y la sociedad de bolsa Cocos Capital busca obtener una licencia bancaria para ampliar sus productos. El movimiento también alcanza a las entidades tradicionales: Banco Macro adquirió el 50% del capital accionario de Personal Pay.
“Quedó atrás ese concepto, un poco más belicoso, de banco versus fintech. El universo fintech es la tecnología aplicada a crear y distribuir de manera eficiente productos y servicios financieros. Si detrás tenés un proveedor de servicios de pago, una entidad financiera, una plataforma de factura de crédito electrónico o cualquier otra figura, al final del día pierde un poco de relevancia. El concepto fintech pasa a abarcar a todos los actores que están usando tecnología. Por eso, vas a encontrar bancos tradicionales que tienen una, dos o hasta tres empresas fintech integradas en su ecosistema”, explicó Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech.
Ualá es uno de los casos que expresa este cambio. “Ahora que somos banco, pensé que la Cámara no nos iba a invitar más”, bromeó Pierpaolo Barbieri, fundador de la empresa, al subir al escenario del Argentina Fintech Forum. Allí defendió la decisión de avanzar con licencias bancarias en la Argentina, México y Colombia. La estrategia apunta a ofrecer un servicio financiero integral, con alternativas como plazos fijos y más créditos.
“Parte de la decisión fue captar los saldos de los usuarios, garantizar el rendimiento de las cuentas y, a partir de ahí, construir una relación de principalidad que permita abordar los problemas de la vida diaria y contribuir a resolver un problema social: el crecimiento. Cuando hay crédito, hay posibilidad de movilidad social. El rico tiene activos. Pero el que no lo es, no puede pensar en comprar mercadería, bienes o intentar mejorar su situación. Creo que fue la decisión correcta. Operamos como banco, pero la transición no es fácil: no se la recomiendo a quienes no están absolutamente convencidos”, afirmó Barbieri.
El crédito también empieza a ganar espacio en compañías cuya actividad principal era otra. Lemon, una de las billeteras de criptomonedas con mayor volumen de operaciones en pesos del país, comenzó a probar una propuesta propia de financiamiento, cubierta íntegramente con recursos de la empresa.
“Vemos al crédito como una de las palancas de crecimiento más exponenciales tanto para la empresa como para nuestros usuarios. No solo nos permite expandir el negocio, sino que facilita el acceso a una historia crediticia formal, algo que una parte importante de la población argentina todavía no tiene. Para validar el modelo y encontrar la mejor forma de hacerlo sostenible, lanzamos un piloto con un grupo acotado de usuarios. El objetivo fue comenzar a construir un scoring crediticio propio y testear la demanda y el comportamiento de pago”, contó Maxi Raimondi, director financiero de Lemon.
La expansión del financiamiento figura también entre las prioridades regulatorias. Pedro Inchauspe, director del Banco Central, señaló que la autoridad monetaria impulsa iniciativas vinculadas con el cobro por transferencia, la apertura de los cupones de tarjetas de crédito y la creación de un sistema federal de garantías. Este último permitiría reforzar los respaldos disponibles para solicitar préstamos y acceder a tasas más convenientes. También anticipó avances en finanzas abiertas, un modelo que, con autorización de los usuarios, permitiría compartir información financiera para mejorar las evaluaciones crediticias.
“Tenemos inminentemente el desarrollo de las finanzas abiertas, que creo que va a ser una buena noticia para el desarrollo del crédito. En realidad, estamos arrancando por un sistema que, más que de finanzas abiertas, es de datos abiertos”, remarcó Biocca. En una primera etapa, los usuarios podrían compartir con las empresas datos que hoy conservan organismos públicos, entre ellos la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. “Si una billetera o un banco puede acceder a más información sobre el usuario, con su consentimiento, puede ofrecerle un mejor plazo, una mejor tasa o un mayor monto”, explicó.
La regulación de los criptoactivos es otro de los asuntos pendientes. Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central, sostuvo que el vínculo entre criptoactivos y dólar deberá incorporarse a la agenda de los próximos años. “Mantenemos la visión de darle libertad al sector privado y esto va a permitir tener una agenda más amplia”, opinó sobre el escenario. También anunció que Mercado Banco ya pasó las revisiones técnicas de la Superintendencia. Antes de un eventual análisis del directorio del Banco Central, falta completar el trámite administrativo formal.
“De una vez por todas, abramos los datos, que son de los usuarios y no de las instituciones. Y a nosotros nos encantaría poder tener productos cripto, porque forman parte de la vida de los usuarios. Tenemos que jugar en igualdad de condiciones”, planteó Barbieri.
La agenda normativa no depende únicamente del Banco Central. Roberto Silva, de la Comisión Nacional de Valores, destacó los avances del proyecto de ley para modernizar el mercado de capitales. La iniciativa incluye la digitalización de instrumentos y registros, y abriría nuevas posibilidades para tokenizar activos. A la vez, la Unidad de Información Financiera trabaja con empresas del sector privado para reforzar las medidas contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, de acuerdo con los estándares del Grupo de Acción Financiera Internacional.
“Llama la atención la velocidad a la que se están rompiendo los paradigmas. Lanzamos una noticia que parece anticipar el futuro y, dos semanas después, puede quedar absolutamente obsoleta. Lo que sí puedo transmitir es la vocación de esta Cámara: convocar a jugadores con varios años de trayectoria, que tengan una licencia bancaria o cualquiera de las otras que mencionamos, a participar en la construcción de lo que viene. El objetivo es tener un sistema financiero más competitivo y más eficiente a la hora de canalizar el ahorro hacia el crédito y el financiamiento productivo”, concluyó Biocca.







