Desde el Palacio de Hacienda, la principal expectativa es concretar un encuentro con Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense y figura clave durante las tensiones cambiarias que atravesó Argentina el año pasado, previo a las elecciones legislativas.
Este viaje se produce en un contexto financiero más favorable para el gobierno argentino, con reservas del Banco Central que ya superan los US$50.000 millones. El gobierno sostiene contar con un programa financiero que le permita afrontar sus compromisos hasta el final de su mandato. Sin embargo, el posible respaldo financiero de Estados Unidos sigue siendo relevante: el swap de US$20.000 millones negociado con Bessent se presenta como una herramienta útil para enfrentar presiones cambiarias durante el proceso electoral, según lo señalado por Javier Milei.
El encuentro del G20 tendrá además una dimensión política importante, dado que se realizará a solo dos meses de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que servirán como un termómetro para la gestión de Donald Trump.
Ya se han definido los ejes centrales que se abordarán en la cumbre de presidentes del G20, prevista para el 14 de diciembre en Miami. En la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales, la agenda se centrará en tres prioridades: la reducción de las cargas regulatorias para fomentar el crecimiento económico, garantizar cadenas de suministro de energía accesibles y seguras, y promover el desarrollo de inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes.
Se confirmó también la participación de Kristalina Georgieva, titular del Fondo Monetario Internacional, quien visitó Argentina hace un mes y respaldó públicamente la dirección de la gestión libertaria, aunque con reparos sobre la necesidad de mejorar salarios y atender a los sectores más vulnerables tras años difíciles.
Recientemente, Luis Caputo ha implementado varias medidas para reactivar el crédito y movilizar dólares que se encuentran fuera del sistema financiero. Una de las decisiones más significativas fue permitir a los bancos otorgar créditos en dólares a empresas que no generan ingresos en esa moneda, utilizando hasta el 15% de los depósitos en dólares del sistema. Esto busca ampliar el financiamiento al sector privado y profundizar la estrategia oficial de remonetizar la economía.
Además, se anunció un programa de créditos hipotecarios, que dispone de $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para financiar bancos a través de depósitos a plazo fijo. Estos fondos se destinarán a préstamos para la compra de primera vivienda, con plazos de al menos 15 años y una tasa de interés máxima de UVA más 7,5%, con la expectativa oficial de beneficiar a unas 18.000 familias.
Por último, la estrategia incluye un esfuerzo por incentivar el regreso de dólares al circuito formal, impulsado por el régimen de Inocencia Fiscal del gobierno, cuyas modificaciones recibieron recientemente media sanción en la Cámara de Diputados.







