En este escenario, bitcoin (BTC) intenta recuperar la barrera de los u$s80.000 con un aumento de hasta 1%, mientras que ethereum (ETH) se sitúa por encima de los u$s2.500. Otras criptomonedas también presentan una suba del 4%, destacándose Monero, mientras que Chainlink y Zoe Cash muestran variaciones de -3,5% y 2,3%, respectivamente. La evolución de estos activos digitales sigue estrechamente relacionada con las proyecciones sobre la política monetaria estadounidense y las condiciones generales de liquidez.
El primer impulso provino de Nvidia, que ha superado las expectativas del mercado. En el segundo trimestre fiscal de 2027, la empresa reportó un beneficio neto de u$s59.688 millones, un 126% más que el año anterior, acompañado de un ingreso que creció un 106%, alcanzando los u$s96.200 millones.
Estos resultados han reforzado el optimismo en torno a la inteligencia artificial, lo que a su vez beneficia a los activos de riesgo. En este sentido, Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, comentó que con estos niveles de ingresos y una demanda en ascenso, “será muy arriesgado apostar en contra de Nvidia” y consideró que estos resultados pueden impulsar a todo el sector relacionado con la inteligencia artificial.
Superado el informe de Nvidia, la atención del mercado se dirige a Jackson Hole, donde Warsh dará su discurso este viernes. Los inversores estarán atentos a posibles indicios sobre la dirección de las tasas de interés en un contexto donde los riesgos inflacionarios han recobrado protagonismo.
Según Naeem Aslam, CIO de Zaye Capital Markets, la dinámica a corto plazo de bitcoin está siendo más influenciada por la liquidez, las expectativas en torno a la política económica de Estados Unidos y la posición de los inversores, que por factores internos del ecosistema cripto.
El desafío para la Fed radica en una inflación que se mantiene por encima de su meta. Datos analizados indican que el PCE de julio se posicionó en 3,7%, mientras que el consumo personal se revisó al alza, alcanzando un incremento del 3,4%.
Esta situación crea señales contradictorias para bitcoin. Por un lado, una inflación persistente podría impulsar la demanda de activos alternativos y escasos; por otro, podría limitar las posibilidades de una flexibilización monetaria significativa y mantener elevados los rendimientos reales, haciendo más atractivos los activos tradicionales que generan intereses.
Adicionalmente, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá y el riesgo de nuevas medidas arancelarias agravan la incertidumbre, lo que podría fomentar la búsqueda de activos alternativos. Sin embargo, el fortalecimiento del dólar y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían suponer una presión adicional sobre las criptomonedas en el corto plazo.
Más allá de la volatilidad inmediata, desde Zaye Capital Markets destacan que bitcoin sigue fortalecido por una mayor adopción institucional, avances en la regulación y su oferta limitada.
A corto plazo, el mercado se mantiene atento a los niveles técnicos. Los analistas consideran que una ruptura sostenida por encima de los u$s83.000 podría reforzar el actual movimiento alcista. En cambio, si bitcoin no logra alcanzar esa zona, podría enfrentarse a un período prolongado de consolidación y toma de ganancias, con la evolución de la inflación, las tasas de interés y la liquidez global como factores clave a monitorear.







