De Santiago sugiere un cambio de paradigma en la forma de ahorrar. “La clave fundamental es que no se ahorra después de gastar, se gasta después de ahorrar”, afirmó en una reciente entrevista. Para ella, el monto ahorrado es menos relevante que la capacidad de establecer una meta realista y alcanzable.
Se recomienda establecer un importe fijo y configurar una transferencia automática que se ejecute mensualmente en el momento en que se recibe el salario. Esta técnica transforma el ahorro en un hábito, evitando que dependa de la voluntad o de los remanentes al final del mes. Así, el dinero destinado al ahorro estará protegido de gastos impulsivos o de los denominados “gastos hormiga”.
Uno de los errores más comunes que señala De Santiago es la creencia de que el ahorro debe provenir exclusivamente de los gastos de ocio, tales como cenas, salidas o viajes. En cambio, sugiere analizar los gastos fijos, como renegociar contratos de telefonía e Internet, buscar pólizas de seguro más económicas, controlar las comisiones bancarias o cancelar suscripciones que resulten innecesarias, para maximizar el uso del ingreso mensual.
Además, la experta aconseja no mantener el dinero ahorrado en la misma cuenta desde la cual se efectúan los pagos diarios. La opción más recomendable es trasladar esos fondos a una cuenta separada, destinada exclusivamente para el ahorro. De este modo, cuando se presenta un gasto inesperado o un deseo momentáneo, será menos sencillo acceder a esos fondos sin pensarlo dos veces.
Por último, De Santiago advirtió que reservar menos del 10% del ingreso mensual puede dejar a las familias en una situación de vulnerabilidad financiera. Por tal motivo, enfatizó la necesidad de automatizar el ahorro y protegerlo de las tentaciones cotidianas.







