No se llevará a cabo la huelga mañana, pero la próxima semana continuarán las negociaciones entre las partes.
La tensión en torno a la disputa salarial ha ido en aumento tras más de tres meses de negociaciones infructuosas entre la UTA y la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (FATAP). El eje del conflicto radica en la disparidad tarifaria y de subsidios entre el AMBA y el resto del país. En este sentido, el gremio exige equiparar el salario de los choferes de las provincias al de sus colegas del área metropolitana, quienes perciben un salario base de aproximadamente $1.740.000 más viáticos.
Desde FATAP argumentan que la diferencia en los aportes estatales impide realizar esta equiparación. Precisamente, los subsidios estatales cubren alrededor del 60% de los costos operativos en el AMBA, mientras que en las provincias la asistencia estatal apenas roza el 10%. Esta diferencia, según sostienen, dificulta cumplir con el reclamo salarial sin un aumento considerable de las partidas presupuestarias o de las tarifas para los pasajeros.
Los días previos al anuncio del paro estuvieron marcados por audiencias virtuales convocadas por la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Capital Humano, que no lograron acercar a las partes. La última ronda de negociaciones se llevó a cabo el 11 y 12 de agosto, donde el gremio reiteró su intención de replicar un acuerdo alcanzado en Buenos Aires, mientras que las empresas reafirmaron su negativa por cuestiones de recursos. Tras el estancamiento en las conversaciones, el Consejo Directivo Nacional de la UTA, encabezado por Roberto Fernández, anunció oficialmente la huelga nacional para el interior del país el 14 de agosto.
La intervención del Estado se ha vuelto crucial en las últimas horas. FATAP solicitó formalmente el 13 de agosto la emisión urgente de una conciliación obligatoria a la cartera laboral. Esta herramienta podría suspender la huelga y obligar a ambas partes a retomar negociaciones bajo la supervisión del Gobierno. A pesar de ello, hasta la tarde de ese día, la Secretaría de Trabajo no había emitido ninguna resolución, manteniendo vigente la medida de fuerza a la espera de una respuesta.
En varias provincias, seccionales de la UTA como las de Córdoba, Chaco, Entre Ríos y San Nicolás confirmaron su apoyo total al paro en caso de no haber cambios por parte del Gobierno. La expectativa está latente entre trabajadores y usuarios del transporte público, que aguardan una decisión que podría llegarse a última hora.
El secretario general de la UTA, Roberto Fernández, destacó los motivos de la medida y la posición del gremio, explicando: “El paro es en el interior debido a que no pudimos cerrar con FATAP y llevamos el reclamo a nación para tramitar nuestros derechos que es el salario no fue acordado y esta audiencia que tuvimos terminó con un pedido del subsecretario de trabajo que nuevamente empecemos las conversaciones para la solución de nuestro pedido salarial”.
El líder sindical subrayó el impacto social del conflicto y el objetivo primordial del gremio: “Suspendemos la medida para la solución a nuestro reclamo que es el sueldo para el sostén de nuestra familia. La semana que viene debemos terminar con nuestro reclamo”, añadió Fernández. Sus palabras reflejan la presión existente para alcanzar un acuerdo que evite la paralización del transporte en numerosas ciudades fuera del AMBA.
La UTA se mantiene firme en su demanda de igualdad salarial. Por su parte, FATAP reiteró que, sin un incremento de subsidios o un aumento de tarifas, las empresas del interior no pueden afrontar el costo del ajuste solicitado por el sindicato, lo que ha profundizado el estancamiento en la mesa de negociaciones.
El conflicto resalta la fragmentación del sistema de transporte argentino y las diferencias estructurales entre el área metropolitana y las provincias. Mientras tanto, miles de usuarios permanecen atentos a la resolución de la Secretaría de Trabajo, que definirá si la conciliación obligatoria desactiva la huelga o si, desde la medianoche, se implementa la suspensión total del servicio de colectivos en el interior.
Las declaraciones de Fernández subrayan la urgencia de la negociación: “Esta audiencia que tuvimos terminó con un pedido del subsecretario de trabajo que nuevamente empecemos las conversaciones para la solución de nuestro pedido salarial”, manifestó el titular de la UTA, dejando abierta la posibilidad de una solución en el corto plazo.
El desenlace inmediato depende de la decisión del Gobierno. Si se dicta la conciliación obligatoria antes de la medianoche, el sindicato deberá levantar la huelga y reiniciar las discusiones. En caso contrario, la parada de 24 horas se llevará a cabo desde las 00:00 del viernes 14 de agosto, impactando en los servicios urbanos e interurbanos de corta y media distancia en el interior del país.







