Este dato resulta alentador para el Gobierno, dado que representa el tercer mes consecutivo de desaceleración inflacionaria. El índice en la ciudad de Buenos Aires (1,8%) ya había sugerido la continuidad de esta tendencia, que se consolidó después del pico inflacionario registrado en marzo (3,4%).
En el primer semestre de 2023, la suba de precios acumuló un incremento del 16,8%, y en los últimos doce meses llegó al 33,5%. La inflación núcleo, que excluye los precios estacionales y regulados, mostró una desaceleración de tres décimas, pasando del 1,9% al 1,6% en junio.
Los componentes regulados (2,3%) y estacionales (3,4%) superaron tanto a la inflación núcleo como al índice general. Los aumentos en tarifas de electricidad y transporte contribuyeron al alza en los precios regulados, mientras que la variación en precios estacionales fue impulsada por el incremento en el costo de verduras.
Dentro del IPC, el mayor incremento se observó en el sector de Recreación y Cultura (4,2%), impulsado por el aumento en paquetes turísticos, seguido por Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles (3,3%) y Salud (2,9%). El aumento en el rubro Alimentos y bebidas fue de 1,3%, siendo Prendas de vestir y calzado el de menor incremento con un 0,4%.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central esperaba para el mes pasado un aumento entre el 1,9% y el 2%. En el informe de junio, ya considerando un bimestre de desaceleración, proyectó una inflación anual del 30%, medio punto menos que en el anterior reporte. Este cálculo es comparable a la inflación del año pasado (31,5%), pero se encuentra muy por encima de la proyección oficial del Presupuesto (10,1%).
El Gobierno incluso había pronosticado que a partir de agosto el IPC comenzaría con un dígito cero. En el último año del mando de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, la inflación alcanzó un 211,4%, marcando un aumento de precios tres veces superior, el más alto en más de treinta años en el país.
“En junio, la variación del Índice de Precios al Consumidor Nacional (IPC Nacional) fue de 1,9% mensual. La inflación núcleo fue de 1,6% mensual”, publicó el ministro de Economía, Luis Caputo, en la red social X. “La variación del nivel general es la más baja desde agosto de 2025, mientras que la inflación núcleo fue la menor desde julio del año pasado”, añadió el funcionario.
El ministro destacó que en cuanto a divisiones, el aumento en Alimentos y bebidas no alcohólicas fue del 1,3%, mientras que Prendas de vestir y calzado tuvo un incremento de 0,4%. “Esta última división presentó una variación interanual de 11,9%”, celebró Caputo.
“La media móvil de tres meses disminuyó 0,5 puntos porcentuales respecto de mayo, alcanzando el nivel más bajo desde octubre del año pasado, lo que evidencia la fortaleza del proceso de desinflación”, indicó. Además, mencionó que la Canasta Básica Alimentaria mostró una variación de 1,3% mensual, mientras que la Canasta Básica Total tuvo una suba de 2,2% mensual.
Lograr una desaceleración inflacionaria se ha vuelto un objetivo crucial para el Gobierno en vísperas del inicio de la campaña electoral post Mundial de Fútbol, especialmente en un contexto en el que las encuestas reflejan preocupaciones sobre el ajuste en los ingresos de las familias y el incremento de la morosidad crediticia.
Tras siete meses de caída en los salarios, recién en abril pasado los ingresos lograron superar a una inflación en descenso. En ese mes, el ingreso disponible de las familias también creció después de varias reducciones. Sin embargo, actualmente aún está por debajo del nivel de 2023, lo que afecta a las empresas de consumo masivo.
En comparación con noviembre de 2023, los salarios privados registrados están un 3,5% por debajo, mientras que los del sector público caen un 17,2% (36,4% en el ámbito nacional y un 9,2% en el provincial). En este contexto de 2023, los ingresos de los empleados venían de cinco años de disminuciones en términos reales.
Un aspecto que podría entorpecer el avance en la desinflación son las tensiones reavivadas en Medio Oriente, que han llevado a una notable volatilidad en los precios internacionales del petróleo. En Argentina, la principal expendedora de combustibles ha implementado un buffer para estabilizar los precios internos, medida que se extendió hasta mediados de junio.
La difusión de estos datos inflacionarios se produce mientras el Gobierno trabaja en la reforma de la carta orgánica del Banco Central y en una regla fiscal, con miras a lograr que la caída de la inflación sea un fenómeno estructural en el país. También, el Ministerio de Economía dio a conocer un plan financiero la semana pasada, con el fin de ofrecer garantías al mercado de que dispondrá de reservas para lidiar con la posible volatilidad que podría surgir en 2027 debido a las elección.
El riesgo político, especialmente tras los comicios de septiembre en Buenos Aires, ha sido citado como una de las causas de la disminución en la demanda de dinero, el aumento del dólar y el repunte inflacionario, lo que, sumado al ascenso de las tasas de interés, ha impactado negativamente en el crédito y la actividad económica. Algunos economistas apuntan a que el desarme desorganizado de las Letras de Fortalecimiento (LEFI) y la decisión oficial de no contar con un programa para acumular reservas en el Banco Central han sido factores relevantes en esta situación.
“Esto confirma un poco lo que veníamos anticipando”, afirmó María Castiglioni Cotter, directora de una consultora económica. “El proceso de disminución de la inflación sigue. Sin duda, es una excelente noticia en este contexto tras el pico que se dio en marzo”, añadió.
“También destacaría como algo positivo la reducción en la inflación núcleo”, enfatizó Castiglioni Cotter. “Se registró una baja más pronunciada en el dato del Indec que en la ciudad de Buenos Aires. Además, se observa que los precios regulados han aumentado un poco menos en comparación con los meses anteriores. En términos generales, es un buen resultado”, concluyó la economista, quien anticipó que en la primera quincena de este mes la inflación se mantiene incluso por debajo del final de junio. “Vamos a ver cómo impactan las vacaciones de invierno en la segunda mitad del mes”, añadió.
“El dato de inflación de junio no tomó por sorpresa a nadie; ratificó nuestras expectativas; es el tercer mes de desaceleración”, declaró a su vez Elisabet Bacigalupo, responsable de análisis en una consultora. “Es favorable para el Gobierno, ya que romper la barrera psicológica del 2% es significativo para las expectativas, tanto del público en general como para el discurso político”, añadió.
“Desde la perspectiva del mercado y el análisis, esto confirma que el proceso de desinflación parece tener continuidad. Este es nuestro escenario base hasta fin de año: mantenemos una inflación no muy diferente a la actual en los próximos dos o tres meses, y esperamos un descenso hacia finales de año, cerrando con un 29% interanual en diciembre”, comentó, destacando la desaceleración en la inflación núcleo.
“Esto contribuye a afianzar un panorama de desinflación gradual en el futuro, en concordancia con nuestras previsiones. Seguramente, esta confirmación de desinflación ayudará, aunque sea marginalmente, a la recuperación del ingreso real de la población, que ya ha comenzado a evidenciarse desde abril, y que esperamos se consolide en mayo y junio, con un aumento en el salario real”, concluyó, pronosticando un segundo semestre ligeramente más optimista en términos de consumo en comparación con el inicio del año. “No se debe esperar euforia ni un repunte, pero sí una actividad económica algo más sostenida”, anticipó la especialista.
“Los servicios volvieron a ampliar la brecha con los bienes: 2,9% y 1,4% mensual, respectivamente. Mientras que la inflación de bienes continúa desacelerándose, la de servicios está en aumento”, señalaron en otra consultora, que además precisaron que, corrigiendo por la estructura de la canasta según datos anteriores, la inflación minorista habría sido del 2,3% en junio, marcando un 1,6 puntos más en el acumulado anual (18,4%).
“Sostenemos que esta brecha podría complicar la futura desaceleración si los márgenes de los sectores de bienes intentan recomponerse, especialmente si se ciñen a la evolución del tipo de cambio. La dinámica más favorable se daría con una reducción de márgenes en servicios”, añadieron, advirtiendo que algunos ajustes postergados en precios regulados, como combustibles y tarifas, podrían incrementar la presión en los próximos meses, aunque no se prevé un cambio de tendencia.







