El expresidente se mostró relajado. Durante los diez minutos de su discurso, supo conectar con el público, generando un ambiente de complicidad. En un intercambio dinámico, Macri ofreció definiciones contundentes y llenó de elogios a los dirigentes presentes en el PRO, manifestando que “en esta sala están los que entienden la importancia de la lealtad”, lo que provocó aplausos y vítores de la concurrencia.
Macri llegó a la capital chaqueña unas horas antes de su discurso. Fue recibido en la Casa de Gobierno por el gobernador radical Leandro Zdero, quien llegó al poder bajo el sello de Juntos por el Cambio, pero terminó formando una alianza con la Casa Rosada.
El PRO emitió un comunicado donde se afirmaba que, durante el encuentro, “ambas figuras mantuvieron una conversación centrada en la actualidad política, económica y social del país. En ese marco, intercambiaron visiones sobre el desarrollo productivo, el empleo y la promoción de políticas públicas que impulsen el crecimiento regional.”
“El encuentro se llevó adelante en un marco de armonía, reflejando la voluntad de ambas partes de mantener canales abiertos de diálogo y cooperación, en pos de fortalecer las políticas públicas”, añadieron desde el partido.
Después de su actividad en Resistencia, Macri se trasladó a Corrientes, donde se reunió con el gobernador Juan Pablo Valdés y su hermano, Gustavo Valdés, quien lo precedió en el cargo.
Durante su intervención en el Gala, Macri recordó las giras realizadas por varias capitales en un intento de revertir la derrota sufrida en agosto de 2019 a manos del Frente de Todos. Mencionó las caravanas realizadas en Posadas, Corrientes y Resistencia, y bromeó: “Quedó pendiente Formosa. Para la vuelta”, lo que generó risas y aplausos entre los asistentes.
Su discurso se estructuró en tres ideas principales. La primera fue “blindar el cambio” para evitar el retorno “del populismo, del kirchnerismo. El PRO plantó la semilla de la libertad y el cambio en la Argentina”, argumentó. “La única manera de que esta idea no retroceda es que avance”, sostuvo.
La segunda noción crucial fue que el partido “se tiene que preparar”. Consideró que “el gran aporte que hizo el PRO a la política fue poner el hacer por sobre la rosca”, y por ello, instó a convocar a nuevas personas, estudiar y formar equipos. “El tiempo de hacerlo es hoy”, enfatizó.
La tercera idea fue “no hay que callarse”. Explicó: “Jamás vamos a cuestionar el rumbo (del Gobierno nacional), porque es el nuestro. Además, nosotros venimos a completarlo. No vamos a ser oposición ni a dar excusas para que vuelva el populismo”, definió.
Sin embargo, precisó: “La lealtad es al cambio que se prometió. Eso nos obliga a reconocer lo que está bien y a señalar lo que está mal en este proyecto que compartimos”.







