Los incidentes, enmarcados en un caso de violencia de género, sucedieron hace dos semanas en la residencia compartida por el acusado y la víctima. Según se reconstruyó, la disputa comenzó en la madrugada del 7 de julio, cuando el imputado revisó el teléfono móvil de la mujer.
La víctima, que se encontraba dormida en ese momento, fue despertada por los gritos y las agresiones de su ex pareja, quien manifestaba su enojo por encontrar fotos de ella con amigos y un expareja almacenadas en el celular. Durante la audiencia, la fiscal del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Rafaela Florit, relató que la mujer intentó apaciguar al agresor mientras recibía insultos y golpes. Sin embargo, la situación se tornó aún más peligrosa cuando el acusado tomó un cuchillo y lo presionó contra el cuerpo de la víctima, amenazándola de muerte.
Más tarde, el hombre forzó a la mujer a acompañarlo al campo donde trabaja y continuó con sus recriminaciones a lo largo del día. Según información revelada, los ataques se prolongaron al día siguiente. La Fiscalía indicó que el acusado intentó mantener relaciones sexuales con la víctima. Al rechazarla, utilizó la fuerza para despojarla de su ropa y la abusó sexualmente. Dos días después, volvió a intentar agredir a su pareja.
Ante estos hechos, la fiscal Florit solicitó que el acusado fuera mantenido bajo prisión preventiva. Aunque la defensa propuso medidas alternativas, la jueza Lorena Garini consideró que los riesgos procesales eran significativos y aprobó la solicitud de prisión.
Entre los fundamentos, la magistrada señaló que existían elementos que indicaban riesgos procesales en la investigación, así como antecedentes del imputado por situaciones similares de violencia de género, dado que ya había recibido condenas previas por agresiones a parejas anteriores.
Por otra parte, Juan Pablo Romero, un hombre de 39 años, fue condenado a un año y cuatro meses de prisión efectiva por agredir y amenazar a su pareja en un caso de violencia de género en la ciudad de Santa Fe. Esta sentencia fue dictada por el juez Nicolás Falkenberg durante un juicio abreviado, en el que el acusado aceptó su responsabilidad.
La causa tuvo inicio tras los hechos de violencia ocurridos en la madrugada del 7 de junio en una vivienda del barrio San Lorenzo. Según el fiscal Ignacio Suasnabar, el acusado propinó golpes de puño a su pareja y la amenazó de muerte. Horas más tarde, a las 15:00, repitió la agresión en el mismo lugar.
La investigación demostró que las acciones de Romero no eran aisladas, sino parte de un patrón de maltrato físico y verbal. Gracias a la denuncia de la mujer, la justicia pudo reunir pruebas suficientes para avanzar al juicio abreviado y emitir la condena.
En la audiencia, el acusado, asistido por su abogado, admitió su responsabilidad por lesiones leves dolosas en un contexto de violencia de género y amenazas. También aceptó que cumplirá su condena de forma efectiva en un establecimiento carcelario, sin posibilidad de excarcelación anticipada.
Además, este fallo lo declaró reincidente, lo que complicará su situación penal y limitará sus oportunidades de acceder a libertades condicionales o beneficios procesales en el futuro. La víctima también fue informada sobre las condiciones del acuerdo y expresó su conformidad con la decisión.







