Esta semana, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, destacó que se trata de “un nivel históricamente bajo, aunque levemente superior al del 2024”. También mencionó el problema de la precarización laboral: “La caída del empleo se concentró en el segmento formal, mientras que el empleo informal continuó creciendo”, dijo, al tiempo que subrayó que la reforma laboral tiene como objetivo abordar esta situación mediante una mayor formalización.
De acuerdo al Indice de Pobreza y Protección Social (IPyPP), el 7,5% de desempleo se transforma en un 15,3% si se incluyen a aquellas personas que “trabajan pocas horas y necesitan mejorar su inserción”. Esto revela que el desempleo se duplica. Sin embargo, la tasa de desocupación juvenil casi triplica la del promedio general, alcanzando un alarmante 20,1%.
“Si se toma el indicador amplio de vulnerabilidad laboral, el problema afecta al 77% de los y las jóvenes, evidenciando que el acceso al mundo laboral se da, en gran parte, a través de la precariedad”, afirmó el analista Claudio Lozano en su informe.
En este contexto, una reciente feria de empleo tuvo como objetivo unir a este sector crítico. Expo Empujar reunió a empresas, expertos en el ámbito laboral y jóvenes, ofreciendo programas de formación y oportunidades inclusivas de empleo.
Para acceder al primer empleo, se trabaja en “habilidades blandas, como la puntualidad, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Muchas veces, las empresas nos dicen que no les preocupa la parte técnica, ya que ellos se encargan de eso”, comentó Germán Lojk, director de la Fundación Empujar, que participó de la feria que atrajo a 5000 jóvenes y 30 empresas al ex Correo Central.
El evento se llevó a cabo en el marco del Laburatorio de la Fundación Banco Nación, un espacio que conecta talento con oportunidades, orientado a impulsar el desarrollo laboral mediante el aprendizaje y el networking. En este entorno, se abordaron temas como liderazgo, transformación digital, empleabilidad y las herramientas necesarias para construir proyectos profesionales, según informaron los organizadores del Laburatorio.
La Fundación Empujar se enfoca en jóvenes de sectores en situación vulnerable, con edades entre 18 y 24 años. “Son temas que no se abordan en la escuela, y existen generaciones donde el trabajo formal no es parte de su cotidianidad”, explicó Lojk.
A pesar del prejuicio de que “los jóvenes no quieren trabajar”, el especialista señala que “están interesados en insertarse, pero lo ven como algo muy lejano”, circunstancia que puede explicarse por la baja autoestima o la falta de reconocimiento de las experiencias previas que han tenido. Como respuesta, se desarrolló un software para “validar experiencias no formales”, que abarca actividades cotidianas como el cuidado de niños o trabajos de reparto.
La fundación se encarga de la captación y selección de jóvenes para el mercado laboral, ofreciendo 150 horas de capacitación gratuita tres veces por semana. Durante estas sesiones, se abordan habilidades blandas, la elaboración de currículums y el funcionamiento de una empresa.
Las empresas que colaboran ceden instalaciones donde los asistentes aprenden a ser puntuales, el proceso de ingreso y compartir el almuerzo en el comedor.
El programa ofrece acompañamiento a los inscriptos durante un año, hasta que se les presentan oportunidades de primer empleo. “El 68% de quienes ingresan a trabajar en una empresa se quedan”, asegura Lojk.
Anualmente, alrededor de 1500 jóvenes participan en el programa de empleo, con la colaboración de unas 550 empresas que contribuyen con donaciones y participación. Del total, el 50% logra un empleo formal en relación de dependencia en el transcurso de un año, y el 70% alcanza algún tipo de empleabilidad.
“Se confirma el contra paradigma: sí quieren un empleo formal, con buenas condiciones y salarios competitivos”, añadió el representativo de Empujar, resaltando que las búsquedas de empleo también se enfocan en la proximidad.
En cuanto a las áreas laborales que están en crecimiento dentro del programa, se destacan logística y distribución en regiones como Gran Buenos Aires, Rosario y Cuyo. Además, se ha inaugurado una pequeña sede en Neuquén, en medio del auge de la actividad en Vaca Muerta.
Los datos oficiales revelan que la tasa de empleo masculino es del 51,3%, mientras que la de las mujeres alcanza el 38,9%. La subutilización laboral impacta al 22% de las trabajadoras frente al 16,3% de los hombres. “El deterioro de los ingresos es más severo para las mujeres: el 25,7% de ellas gana menos que el Salario Mínimo Vital y Móvil, en comparación con el 11,3% de los hombres”, añade el IPyPP.
Entre los participantes del programa, hay una mayor cantidad de mujeres, mientras que en los procesos de búsqueda de empleo, se demanda una mayor proporción de varones (un 60-40), lo que Lojk atribuye a “prejuicios o a una inercia histórica”.







