En una entrevista para un pódcast sobre el mercado inmobiliario, contó que actualmente tiene 75 habitaciones en alquiler distribuidas en 17 pisos. Su estrategia consiste en acondicionar viviendas con varias habitaciones y, en algunos casos, convertir el salón en un dormitorio adicional.
“Mi piso típico, y ahora el que más tengo, está en barrio trabajador, con tres habitaciones, más salón independiente, que se convierte en la cuarta habitación. Casi todos son sin ascensor, con una reforma básica, tipo lavado de cara”, detalló.
Rocío explicó que una parte central del modelo es seleccionar bien la vivienda y calcular cuánto puede obtener por cada habitación. Según contó, un piso de las características que suele buscar puede costar alrededor de 950 euros mensuales de alquiler.
Una vez acondicionado, divide el inmueble en cuatro espacios que ofrece en alquiler. Cada habitación cuesta unos 400 euros al mes, de modo que los ingresos alcanzan los 1600 euros mensuales.
La diferencia entre el alquiler que paga por el piso y lo que cobra por las habitaciones permite cubrir los gastos y obtener una ganancia. En su caso, señaló que busca que cada vivienda le deje un beneficio de al menos 410 euros al mes.
Antes de alquilar una propiedad, debe amueblarla y prepararla para que los inquilinos puedan instalarse. Para ello, suele invertir alrededor de 3000 euros por inmueble.
“Los pisos que alquilas por habitaciones tienen que estar amueblados y acondicionados para que el que entra con su maleta pueda vivir mañana y hacerse una tortilla francesa”, explicó.
El desembolso inicial varía según el estado de la propiedad y las condiciones acordadas con el dueño. Alquilar un departamento publicado en un portal inmobiliario no es lo mismo que hacerlo con uno de un inversor que acaba de comprarlo y necesita reformarlo.
Rocío también dijo que prefiere comprar muebles y elementos básicos que ya conoce y sabe que funcionan. Así evita gastos innecesarios y procura que los ambientes sean prácticos y atractivos para quienes los alquilan.
La propietaria calculó que demora unos seis meses en recuperar los 3000 euros que invierte para preparar cada vivienda. Para lograrlo, considera fundamental que las habitaciones sean cómodas y que los inquilinos quieran quedarse durante un período prolongado.
“Es clave para que no haya tanta rotación”, sostuvo. Cuanto menos cambian los ocupantes, menos tiempo y dinero debe destinar a buscar nuevos inquilinos y acondicionar los espacios.
Sin embargo, también reconoció que el negocio implica una responsabilidad considerable. “Mi mayor miedo en estos dos años ha sido la responsabilidad. Pasa cualquier cosa y al final soy yo la que responde. Me sigue dando cierto respeto”, admitió. Por esa razón, aseguró que presta especial atención a quiénes ingresan en las viviendas y que realiza un proceso de selección antes de aceptar a un nuevo inquilino.







