Sobran los nombres y también los posibles destinatarios: en las últimas horas se confirmó otro nacimiento de esta especie en Villa Gesell. Ya son tres en menos de un mes. El anterior también había ocurrido en ese distrito, en un sector de playas vírgenes cercano al Faro Querandí.
A diferencia del elefante marino marplatense, que se convirtió en una figura conocida, recibe a diario la visita de quienes siguen su evolución y cuenta con una nueva normativa que contempla sanciones para quienes se acerquen, los dos cachorros de Villa Gesell permanecen junto a sus madres, casi a 15 kilómetros uno del otro. Guardaparques bonaerenses y personal de la Secretaría de Salud local son quienes los siguen de cerca.
Los tres nacimientos recientes, sumados a otros que se produjeron en Mar del Plata y Villa Gesell durante los últimos dos años, despiertan interrogantes. Históricamente, las pariciones se concentraban en los lugares donde la especie forma colonias, como Península Valdés, en el territorio continental argentino.
Carolina De León, doctora en Biología Marina e integrante del Grupo de Mamíferos Marinos del Instituto de Investigaciones Marítimas y Costeras de la Universidad Nacional de Mar del Plata, recuerda que desde 2024 comenzaron a registrarse nacimientos de elefantes marinos en playas del sudeste bonaerense.
Aunque considera prematuro llegar a conclusiones definitivas, señaló que esos casos podrían ser uno de los efectos de la epidemia de gripe aviar que durante 2023 afectó y mató a numerosos mamíferos marinos. Entre los elefantes marinos, se calcula que se perdió casi la totalidad de las crías nacidas esa temporada y la mitad de las hembras que parieron.
La organización Wildlife Conservation Society Argentina, dedicada a la preservación de la fauna silvestre, informó que, según un censo, en 2022 habían nacido 18.000 crías de elefante marino en Península Valdés. “La gripe aviar puso en evidencia la fragilidad de la vida silvestre, impactando dramáticamente en una población que se encontraba saludable”, señaló Julieta Campagna, coordinadora de Conservación del Paisaje Valdés e integrante de la organización. Se estima que la población de esa colonia cayó casi un 60% en dos años, por lo que la especie fue declarada “en peligro”.
Los nacimientos en Villa Gesell
Los dos nacimientos de Villa Gesell ocurrieron con dos semanas de diferencia. El primero coincidió casi con el registrado en Mar del Plata. “Es una zona muy tranquila, donde a lo sumo pasa algún pescador, pero se dispuso también un perímetro de protección”, explicó Alan Kaminski, funcionario de Zoonosis de la Secretaría de Salud local. Kaminski participó de las recorridas para revisar el estado de los cuatro animales y asegurar que estuvieran protegidos.
En Mar del Plata, la madre y su cría se instalaron en una playa con escolleras, que delimita mejor el sector de mar por el que se desplazan. En la zona del Faro Querandí, en cambio, la costa es recta y abierta. Por eso, los animales pueden cambiar de lugar y aparecer, en cuestión de horas, a varios metros de distancia, incluso lejos de los cercos colocados para protegerlos de terceros.
Kaminski contó que el primero de los cachorros necesitó un seguimiento más atento porque parecía tener dificultades para prenderse de la madre. Finalmente, se confirmó que pudo hacerlo y que ya muestra un crecimiento notorio.
El antecedente es importante. El año pasado, en una situación similar, fue necesario rescatar a una cría después de que su madre se alejara, aparentemente molesta por la presencia de personas. Especialistas de la Fundación Mundo Marino, de San Clemente del Tuyú, intervinieron y rescataron a la cachorra, una hembra. La alimentaron durante la lactancia, la ayudaron a aprender a conseguir su propio alimento y la liberaron a mediados de este año.
“En casos similares, trabajamos para generar perímetros de seguridad que eviten cualquier tipo de disturbio, pero en esta situación se intervino porque quedó claro que hubo imprudencia humana”, explicó entonces el biólogo Sergio Rodríguez Heredia, responsable del Centro de Rescate y Rehabilitación de la fundación. También indicó que las hembras de elefante marino rara vez abandonan voluntariamente a sus crías durante los primeros días de vida.
Los protagonistas del momento
La madre y el cachorro de Mar del Plata siguen en el mismo tramo de playa, al pie del Instituto Saturnino Unzué. Durante el fin de semana aumentó la cantidad de personas que se acercaron a verlos y se extendió el cerco sobre la arena para mantener a los visitantes a distancia. Este domingo comenzó el operativo de seguridad en las playas, con guardavidas durante 12 horas por día.
Quienes estén a cargo de custodiar ese sector deberán evitar que los curiosos molesten a Alfredito y Perla, convertidos en los grandes protagonistas de estos días. Cerca del lugar donde permanecen ya se instaló un puesto de venta de pochoclos, atento al movimiento de gente. También hubo quienes se animaron a estampar y vender remeras y tazas con la imagen del elefantito marino marplatense.







