Los datos sin estacionalidad del SIPA indican que en diciembre del año pasado existían 12.852.466 trabajadores registrados en Argentina, cifra que descendió a 12.752.204 en julio de este año, lo que representa una caída del 0,8%.
El principal impacto se observa en el empleo asalariado del sector privado, que pasó de 6.172.323 a 6.106.796 trabajadores en el mismo periodo, con una reducción de 65.527 puestos, equivalentes a una disminución del 1,1%. En cuanto al sector público, también hubo un leve descenso de 3.395.020 a 3.385.028 empleados, con una pérdida de 9.992 trabajos.
Los trabajadores independientes presentaron resultados variados. En el transcurso de este mismo periodo, se perdieron 15.334 empleos autónomos y 32.295 monotributistas sociales, lo que equivale a un descenso del 12,8%. Sin embargo, la categoría de monotributo fue la única que experimentó un crecimiento significativo, sumando 22.711 nuevos trabajadores y compensando en parte la caída en otras áreas.
Por otro lado, el empleo en casas particulares se mantuvo prácticamente sin cambios, con una leve adición de 175 puestos formales en los siete primeros meses del año.
Dentro del sector privado registrado, las pérdidas se concentraron principalmente en dos áreas: la industria manufacturera, que registró 26.157 despidos (una caída del 2,3%), y el comercio y reparaciones, con 24.008 trabajadores menos, lo que corresponde a una disminución del 1,9%. En conjunto, ambas ramas representan 50.165 empleos perdidos, equivalentes a más del 75% de la reducción en el sector privado.
Otras áreas también mostraron descensos, aunque de menor magnitud. El sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones sufrió una pérdida de 8.770 puestos. La intermediación financiera cayó un 3,1%, con 4.585 despedidos, y la pesca tuvo la mayor reducción porcentual con un retroceso del 5,4%, aunque solo significó 816 puestos menos en total. La construcción, mencionada en repetidas ocasiones en informes sobre empleo, apenas mostró variación, con una pérdida de 520 puestos (una caída del 0,1%).
En cuanto a las áreas que crecieron, los aumentos fueron moderados. La agricultura, ganadería, caza y silvicultura sumó 3.433 nuevos trabajos; la explotación de minas y canteras, 1.219, y las actividades inmobiliarias, 699. Sin embargo, ninguna de estas categorías logró compensar las pérdidas sufridas en la industria y el comercio.
El análisis por provincias revela que la disminución del empleo privado asalariado registrado es generalizada. De las 24 jurisdicciones, solo cinco reportan un incremento en la cantidad de trabajadores desde diciembre, mientras que 19 presentan descensos.
Neuquén lidera el crecimiento con 6.909 puestos creados, lo que representa un aumento del 4,6%. Este crecimiento es seguido por Río Negro (2.245 nuevos empleos), Tucumán (1.070), La Rioja (494) y Catamarca (333).
En contraste, Tierra del Fuego encabeza las caídas porcentuales con un descenso del 8,9% (3.009 puestos perdidos), siendo notable su perfil industrial. Esta caída duplica a la de Santiago del Estero, donde la baja fue del 4,0% (2.040 empleos menos).
Otros distritos afectados son Corrientes, con una baja del 3,4% (2.639 puestos perdidos), Mendoza con un descenso del 2,9% (7.025 trabajadores) y Jujuy, que perdió 1.682 puestos (2,9%). En términos absolutos, Mendoza se ubica en la tercera posición por mayor pérdida.
Los distritos más populosos, aunque no lideran las caídas porcentuales, concentran las pérdidas en términos absolutos. La provincia de Buenos Aires perdió 32.441 empleos privados registrados, lo que representa una baja del 1,7% y casi la mitad del total de despidos a nivel nacional. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta actualmente 9.295 puestos menos que en diciembre, con un descenso del 0,6%, al pasar de 1.495.591 a 1.486.296 empleos.
Santa Fe y Córdoba también figuran entre las provincias con mayores pérdidas, con 5.390 y 5.254 puestos menos, respectivamente.







