La Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) ha dado un paso significativo en su reestructuración. De acuerdo con declaraciones oficiales, la entidad ha cancelado en su totalidad la deuda acumulada con los prestadores, que superaba los $200.000 millones, y ha comenzado a regularizar los reintegros pendientes a sus afiliados.
“Se pudo avanzar con el pago de la histórica deuda con prestadores de +200.000 M. Y además se pagaron reintegros a los afiliados”, afirmaron fuentes autorizadas de la obra social.
Este desembolso marca un cambio en la situación que venía enfrentando el sistema en los últimos dos años de gestión anterior, durante el cual la deuda del extinto Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) había ocasionado cortes, restricciones y dificultades para acceder a servicios médicos en diversas localidades del país.
La problemática de la deuda fue uno de los principales desafíos que tuvo que enfrentar la nueva estructura creada por el Gobierno mediante el DNU 88/2026, que dispuso la disolución y liquidación del IOSFA y dio lugar a la formación de dos nuevas obras sociales: OSFA para las Fuerzas Armadas y OSFFESEG para las fuerzas federales de seguridad. Según lo dispuesto, la liquidación del IOSFA debe ser gestionada por un administrador, y se prevé la transferencia gradual de sus activos y personal a la nueva obra social militar.
La magnitud de la deuda se evidenció desde el inicio de la transición. En febrero, cuando asumió el coronel mayor retirado Ariel Guzmán como administrador del organismo en proceso de liquidación, la deuda con prestadores se estimaba en unos $200.000 millones, con el Ministerio de Defensa mencionando que el Estado asumiría la responsabilidad de su cancelación.
Desde la nueva estructura, se indicó que el monto pendiente correspondía a las Fuerzas de Seguridad. En este sentido, el Tesoro Nacional fue responsable de cubrir los 160 millones de pesos necesarios para saldar la deuda del organismo y facilitar el comienzo de la reactivación de las prestaciones.
De todos modos, persiste la deuda, y las Fuerzas de Seguridad deberán gestionar este aspecto con el Estado Nacional, dado que la administración argumentó que correspondía a aportes mal pagados que contribuyeron al incremento del pasivo.
La cancelación de la deuda surge tras meses de tensiones relacionadas con la cobertura médica de los afiliados. La falta de pagos a clínicas, sanatorios, profesionales y otros prestadores dificultó el mantenimiento de convenios y, en algunos casos, obligó a los afiliados a cubrir costos de su propio bolsillo.
El anuncio de OSFA se enfoca en destrabar estas dificultades. En primer lugar, la obra social pretende restablecer acuerdos con los prestadores y, en segundo término, avanzar hacia una atención regular en todo el país.
La administración también comunicó que se han realizado pagos de reintegros a los afiliados, otro de los reclamos que se acumulaba durante la crisis.
La situación financiera había representado uno de los principales obstáculos para la implementación de la nueva estructura. Según declaraciones anteriores, el pasivo del IOSFA debía ser afrontado por el Estado, y el Ministerio de Economía debía habilitar los mecanismos para su cancelación. Sin embargo, ante la falta de un acuerdo con Economía, la carga recayó en las propias Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad.
La noticia se da a conocer justo una semana después de un cambio relevante en la dirección del organismo residual del IOSFA. El coronel mayor retirado Ariel Guzmán, quien había sido nombrado para la liquidación del organismo, presentó su renuncia el 24 de septiembre. Ese mismo día, el Ministerio de Defensa solicitó la designación de Gonzalo Secchi como nuevo administrador con rango de secretario, modificación que fue formalizada por la cartera de Defensa.
La salida de Guzmán se dio tras una reunión con el ministro de Defensa, Carlos Presti, en un contexto donde la deuda con prestadores y el ritmo de liquidación del antiguo organismo eran temas centrales. Su renuncia también coincidió con una protesta de ATE en la sede de la obra social, en demanda de una solución a la situación laboral y a la incertidumbre sobre diferentes áreas que dependían del IOSFA.
La deuda con prestadores había sido, precisamente, un aspecto clave de la crisis que enfrentó el organismo durante la transición. La nueva fase ahora se centra en normalizar la atención médica y en finalizar el proceso de transición desde el IOSFA hacia la OSFA.
La nueva obra social inició formalmente su proceso de conformación en marzo, cuando Defensa designó a su primer directorio y al general de brigada retirado Sergio Maldonado como presidente. Maldonado renunció en mayo y fue reemplazado por el general de brigada Pablo Guillermo Plaza, quien asumió el cargo a partir del 6 de mayo, según lo oficializado por la Resolución 311/2026 del Ministerio de Defensa.
Plaza lidera así el directorio de la nueva obra social, mientras el IOSFA continúa su proceso de liquidación. El DNU 88/2026 estableció un período de transición de 365 días para culminar este proceso, durante el cual se deben organizar los activos, el personal y las obligaciones de la antigua estructura.
La cancelación de la deuda con los prestadores transforma ahora el panorama: el principal obstáculo financiero que impedía renormalizar los convenios de atención parece haber sido resuelto. El siguiente desafío será que este desembolso se traduzca en una reactivación efectiva de las prestaciones para los afiliados de las Fuerzas Armadas.







