La nueva normativa establece un valor FOB máximo de US$35.000 por unidad para la importación sin arancel de automóviles eléctricos puros; para los híbridos convencionales y enchufables, se fijó un límite de US$18.000, mientras que para los modelos “mild hybrid” se mantiene el umbral vigente de US$16.000.
Estos nuevos valores se aplican a vehículos que ingresan bajo modalidades de importación completa (CBU), semidesarmada (SKD) o totalmente desarmada (CKD).
Al justificar esta decisión, el Gobierno argumentó que “se adecúa el límite FOB a las características y valores de mercado de los vehículos eléctricos de última tecnología, cuyos precios superan el tope vigente, a fin de facilitar su ingreso por parte de las empresas con producción local y los importadores”.
La medida, según se expresó, busca “ampliar la oferta de modelos en el mercado a precios competitivos”, destacando que “la alta efectividad de la norma y la marcada demanda del sector han consolidado el proceso de incorporación de vehículos de movilidad limpia en el parque automotor nacional”.
Asimismo, se enfatizó el crecimiento experimentado en los últimos años, mencionando que en 2025, los patentamientos de híbridos y eléctricos aumentaron un 90% en comparación con 2024, y que en los primeros siete meses de 2026, el incremento fue del 322%, con un total de 48.320 unidades registradas.
En este sentido, se indicó que la cuota de mercado pasó del 4,4% en los primeros siete meses de 2025 al 21,1% en el mismo período de 2026, resaltando que “el 72% de esas unidades correspondió a modelos alcanzados por el régimen de arancel cero”.
Por otra parte, la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa informó que entre enero de 2024 y junio de 2026, el precio de los automóviles en el país disminuyó un 29% en comparación con el resto de los bienes y servicios de la economía.
Finalmente, se detalló que las convocatorias de 2025 y 2026 han asignado en total 100.000 unidades, de las cuales ya han ingresado al país 68.792 vehículos. Además, se especificó que “se importaron 58 modelos de 29 marcas, aportando estándares modernos de seguridad, prestaciones tecnológicas de última generación y un mejor rendimiento, en segmentos de precios similares a los de los vehículos convencionales.”







