A las 11:30 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires experimentó una leve recuperación que no logró sostener, cediendo un 0,3% y ubicándose en 2.790.000 puntos. Esto continúa una tendencia negativa que ya suma ocho ruedas consecutivas, con una pérdida acumulada del 10 por ciento en el panel líder.
La situación en Wall Street también es desfavorable, con cifras prácticamente estables en sus principales indicadores, en medio de un contexto negativamente afectado por la caída en la cotización del petróleo.
En cuanto a los ADR y las acciones de empresas argentinas que operan en dólares en Nueva York, se observan resultados mixtos. Los títulos bancarios experimentan un incremento cercano al 1%, mientras que las acciones del sector energético, como YPF, pierden valor, con una caída del 1,6% a USD 50,55.
Por otro lado, los títulos públicos argentinos muestran un repunte significativo, rompiendo una serie negativa de once ruedas, aunque el riesgo país se sostiene por encima de los 600 puntos básicos.
Los bonos Globales argentinos avanzaron un 0,7% en promedio, mientras que el riesgo país medido por JP Morgan disminuyó en 22 unidades, ubicándose en 604 puntos básicos. Este indicador alcanzó el lunes su mayor nivel en 2026, con 642 puntos.
Las tasas de los bonos del Tesoro en EE. UU. volvieron a incrementarse. El rendimiento del bono a diez años alcanzó el 5,26% anual, el nivel más alto desde 2007, mientras que el de 30 años se ubicó en 5,58%, el máximo desde 2004.
Jerónimo Bardin, responsable de Ventas en Inversiones Retail en Balanz, analizó el panorama destacando que los precios se han visto afectados “por una combinación de debilidad local y el deterioro del contexto externo. El EMAE de julio registró una caída de 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% interanual, con el aumento de las tasas de los Treasuries que presión sobre la deuda emergente. En este escenario, los bonos argentinos experimentaron una corrección de casi 5% en promedio, siendo los de mayor plazo los más afectados por las altas tasas internacionales, aunque también se incorporaron factores locales, como la desaceleración económica.”
En el mercado del crudo, los precios operaban en baja, cerca del 2%, mientras los inversores se mantenían atentos a las preocupaciones por la interrupción del suministro en Oriente Medio, provocadas por el conflicto entre EE. UU. e Israel e Irán, así como a la recuperación en las exportaciones de crudo de la región.
Los futuros del Brent para noviembre disminuyeron un 1,9%, ubicándose en USD 103,30 por barril, mientras el WTI cedió un 2,3%, situándose en 90,49 dólares. Ambos referenciales se encaminan hacia ganancias mensuales cercanas al 15% y 7%, respectivamente.
“Se vislumbra un panorama más claro sobre el incremento de los volúmenes de exportación de petróleo desde el golfo Pérsico, aunque gran parte de ese aumento sigue dependiendo de métodos alternativos, como los trasvases de barco a barco, que son menos eficientes y más costosos que las operaciones normales. Por eso los precios del crudo continúan elevados”, explicó un analista.
Las exportaciones de crudo de los principales productores de Oriente Medio alcanzaron en septiembre los 12,8 millones de barriles por día, la cifra más alta desde febrero, según cifras preliminares de Kpler, impulsadas por el aumento de envíos desde Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Por su parte, funcionarios de EE. UU. e Irán mantuvieron reuniones por separado con mediadores en un nuevo esfuerzo por poner fin a siete meses de conflicto. Sin embargo, el presidente estadounidense descartó haber ofrecido nada a Irán para finalizar la guerra, desmintiendo informaciones sobre una posible flexibilización de sanciones a cambio de acciones concretas en relación con el programa nuclear iraní.







