El especialista afirma que renovar la zona de la ducha no necesariamente requiere una reforma significativa: simplemente cambiar el tipo de mampara o incorporar un muro revestido puede transformar radicalmente la estética del baño.
Camacho considera que el vidrio biselado es una de las mejores opciones para sustituir la mampara convencional. Su ventaja principal es que difumina la visión sin oscurecer el entorno, lo cual contribuye a mantener una sensación de amplitud.
“Creo que quedan súper elegantes y, de hecho, es la alternativa por la que yo me decantaría”, aseguró el interiorista.
Otra alternativa similar es el cristal rugoso, que proporciona un efecto visual parecido al vidrio esmerilado, convirtiendo la mampara en un elemento decorativo.
Además, Camacho sugiere construir un muro a media altura y completar la parte superior con una mampara. Esta solución no solo delimita la ducha, sino que también aporta textura y permite la inclusión de una pequeña repisa para productos de higiene.
En baños que cuenten con microcemento o revestimientos continuos, el especialista recomienda elevar un poco más el muro para reforzar la sensación de integración y personalidad.
Para quienes desean un cambio más notable, Camacho propone separar la ducha con una pared revestida de azulejos. Esta opción permite experimentar con distintos colores, formatos y texturas, transformando esa área en el punto focal del baño.
Además de añadir diseño, los revestimientos cerámicos brindan una sensación más cálida que el cristal transparente, favoreciendo la creación de un ambiente más íntimo y acogedor.







